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- Foto: Archivo particular

Nuestros jóvenes como protagonistas del “nuevo normal”

Estamos muy orgullosos de nuestros jóvenes por la gran lección que nos han dejado de eliminar la angustia por la incertidumbre, por la pasión para convertir una dificultad en una oportunidad


Por: Alejandro Cheyne

Por Alejandro Cheyne García. Rector Universidad del Rosario

Algunas personas me han preguntado en estos días, con nostalgia y algo de resignación en medio de este desafío del COVID-19, que cuándo vamos a volver a la normalidad.  Mi respuesta inmediata es; nunca.  El mundo, Colombia, la educación y nuestra vida personal nunca volverá a ser la misma luego de esta coyuntura. Sin duda, entre todos vamos a construir un escenario mucho mejor que el “normal tradicional” que vivíamos hace unos meses, aunque seguro que será una cotidianidad totalmente diferente a la que estábamos acostumbrados.

Muchos podrían sentirse víctima de este nuevo escenario en la medida en que representa una externalidad negativa que no buscaron y en la cual no tienen ninguna responsabilidad. Esta percepción es entendible, pero desafortunadamente no agrega valor. La otra alternativa es precisamente el comportamiento que han tenido los jóvenes durante esta pandemia, quienes nos han confirmado, una vez más, que están abiertos al cambio, quieren ser protagonistas en esta coyuntura y están ansiosos de participar activamente y ser escuchados en la construcción de una nueva normalidad.

Durante este desafío, los jóvenes nos han enseñado muchas lecciones:

  1. No se apegan a supuestos inflexibles o rígidos, por el contrario, se sienten cómodos en medio del cambio. El miedo a la incertidumbre lo reemplazan por la búsqueda de oportunidades en medio de esta situación tan desconocida para todos nosotros.
  2. Su velocidad de cambio es asombrosa, tienen una gran capacidad de respuesta a la nueva realidad. Incluso, llama la atención, cómo su “mapa de riesgos” es administrado con una lógica más de búsqueda de resultados que de eliminación de riesgos.
  3. No les preocupa no estar 100% preparados para el desafío. Los jóvenes reconocen sus debilidades y la importancia de cerrar la brecha en sus competencias, de manera calmada y sin estrés.
  4. Si bien es cierto que siempre son muy atentos a los consejos de sus profesores y maestros, desean tomar el riesgo de realizar acciones diferentes, fruto de su pensamiento fuera de la caja que les permite ver la realidad con una óptica no tradicional.
  5. No esperan la opinión de “expertos” en COVID-19 aplicados a su realidad. Bien saben que no existen expertos y que, por el contrario, todos estamos aprendiendo en medio de este desafío. Por esto, prefieren la creación de relaciones de colaboración, más que una autoridad que les exija seguir instrucciones.

Estamos muy orgullosos de nuestros jóvenes por la gran lección que nos han dejado de eliminar la angustia por la incertidumbre, por la pasión para convertir una dificultad en una oportunidad. Esta lección nos invita a todos a cambiar nuestro lenguaje y estrategia de comunicación. Necesitamos comunicar nuestros mensajes con el mismo entusiasmo y pasión de un joven enamorado que intenta comunicarse con quien ama.

*Rector de la Universidad el Rosario