OPINIÓN

Samuel Hoyos Mejía

Sin consenso no hay paz

Es cierto que el Acuerdo con las FARC fue una imposición arbitraria del Gobierno Santos, que desconoció la voluntad del pueblo colombiano, que resultó muy generoso para las FARC y muy oneroso para el Estado, que no es ni el fin de las FARC, ni la paz de Colombia.
7 de marzo de 2019 a las 11:27 p. m.

Pero también es cierto, –y aunque a la mayoría de los colombianos no nos guste- que es un hecho cumplido y que desconocerlo puede traer más riesgos que mantenerlo. Eso no quiere decir que no podamos hacerle cambios.

La Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, al ser inconveniente para la paz de Colombia, debe ser objetada por el presidente Duque. Así, como los que votamos NO en el plebiscito hemos aceptado muchas cosas de un acuerdo que no nos gusta, los que lo defendieron tienen que aceptar unas modificaciones que son razonables y necesarias.

La paz de Colombia no es el Acuerdo con las FARC, la paz es el resultado de hacer consensos y respetarlos. La Constitución de 1991 es el resultado de un consenso -bueno, regular o malo- pero es un consenso que todos respetamos y ese es su valor. Por el contrario, el Acuerdo con las FARC se impuso en contra de la voluntad del pueblo colombiano, ese es su pecado original, por eso carece de legitimidad.

Tal vez la mayor equivocación del presidente Santos fue haber desperdiciado la oportunidad de un gran acuerdo nacional tras el triunfo del NO en el Plebiscito del 2 de octubre de 2016, al día siguiente todos estábamos dispuestos a ceder un poco. Eso habría permitido un mejor acuerdo, seguramente tampoco el ideal, pero si uno en términos razonables que, producto del consenso, habría adquirido legitimidad. El Acuerdo del Teatro Colón fue “vino viejo en odres nuevos”.

Por esa razón, ahora que se revive la discusión sobre la JEP, vale la pena recordarle a los defensores del acuerdo dos cosas: la primera es que el NO ganó en el plebiscito y las decisiones en democracia las toma la mayoría, la mitad más uno. La segunda es que ustedes perdieron las elecciones presidenciales, el Presidente Duque recibió el mandato de la mayoría del pueblo colombiano sobre la necesidad de hacerle cambios al acuerdo. Lo democrático es hacer los cambios y aceptarlos. Bien podríamos haberlo hecho trizas, pero no, nos hemos tragado más sapos de los que nos hubiera gustado, es hora de que ustedes también se traguen un par, aceptando cambios al Acuerdo en favor de la paz.

Samuel Hoyos Mejía