OPINIÓN

Andrés Fandiño Bohórquez

Uber vs Taxis: partido empatado

La discusión sobre la problemática de taxis versus Uber tomó como referente la ciudad de Bogotá. Como ya es costumbre en nuestro país el centralismo lo es todo, como si a veces Colombia comenzara y terminara en la capital.
2 de marzo de 2020 a las 5:00 p. m.

Volvamos al tema, acá el único culpable de esta situación ha sido el mismo Estado y sus gobiernos por la falta de claridad a la hora de reglamentar esta situación que tarde o temprano generaría la crisis que hoy tenemos. Ya es costumbre entre nosotros esperar hasta el último momento para entrar a solucionar.

El partido entre taxistas y operadores de las diferentes plataformas se venía jugando hace rato, con ires y venires, como gatos contra ratones, con cacerías de brujas como se hacían en las madrugadas de Bogotá por grupos de rebeldes taxistas que buscaban cómo cazar a los operadores con usuario a bordo, al mejor estilo de sociedad sin ley ante los ojos de las autoridades, quienes muchas veces terminaron siendo permisivas con estas actuaciones por su no intervención.

Luego de varios meses de este partido, vino la sanción interpuesta por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) a Uber por infringir las normas sobre transporte en Colombia, pero en especial sobre competencia desleal. Los puntos sobre la mesa, y que de manera urgente necesitan una reglamentación, son la prestación del servicio entre los taxis y las plataformas enfocados al tema de la seguridad, la legalidad en la vinculación del parque automotor, tarifas, impuestos y empleo. 

Actualmente en Colombia tenemos 4 aplicaciones reconocidas o con mayor demanda: Uber, Didi, Beat, Cabify, donde Uber está en 12 ciudades del país, Didi en 4, Beat en 7 y Cabify en 6. 

Los usuarios se sienten más seguros en el servicio operado por las plataformas que claramente son ilegales. No importa que muchas veces los recojan en carros muy parecidos a los taxis (en los denominados “zapaticos” como se conocen en el lenguaje popular), y donde en horas pico las tarifas dinámicas pueden superar fácilmente los 25.000 pesos en trayectos no muy largos, lo cual hace de este servicio un lujo, como lo argumentan muchos usuarios.

La sensación de no subirse a un taxi lo puede todo a la hora de tomar dichas aplicaciones.  El desprestigio de los taxis ha sido causado por ellos mismos en un gremio que se acostumbró a practicar malos tratos a los usuarios con los recurrentes “para donde va”, “allá no lo puedo llevar”, “no tengo cambio”, “le puedo quedar debiendo”, eso sumado a los taxímetros adulterados, o las bandas criminales al servicio de “paseos millonarios”, han llevado a que este gremio sufra hoy de enorme desprestigio, por un grupo pequeño de individuos.

A todo lo anterior se le suma que en Bogotá existen actualmente unos 52.000 taxis. Desde 1993, es decir hace 27 años, la capital opera con esta cifra, que disminuye semana a semana una quinta parte con la medida de pico y placa, o sea 40.000 taxis circulan diariamente por la ciudad. Es por eso que la ciudadanía encuentra un déficit en el servicio prestado por los taxis y es donde los más de 80.000 vehículos que operan en las plataformas han sido una solución pasajera a este problema de movilidad, pero con el agravante de tener más carros que congestionan la ciudad y que generan también una contaminación del medioambiente, un tema para nada menor a la hora de la regulación que todos esperamos.

Además, parte de las grandes discusiones y que indudablemente debe estar en la regulación ha sido por un lado el tema de las tarifas: mientras las plataformas han venido cobrando precios altos en horas picos y tarifas bien bajas en horas valle, los taxis han tenido que entrar a competir en el mercado con una misma tarifa, que a luz de la lógica se vuelve poco competitivo; sumado también a los diferentes pagos de impuestos, junto con el cupo o licencia de operación que oscila entre los 70 y los 120 millones de pesos, que prácticamente se ha convertido en la pensión de los diferentes propietarios.

El proyecto de ley que actualmente cursa en el Congreso, liderado entre otros por el Senador liberal Horacio José Serpa, plantea varios puntos a destacar:

Nivelar las condiciones de los agentes del sector (mercado) como prioridad, exigiendo las mismas cargas administrativas, pero siempre teniendo en cuenta el modelo de negocio para no desnaturalizarlo. Además el sector de taxis debe entrar a competir a ese nuevo escenario que proponen los nuevos modelos y esquemas de negocios, por eso es fundamental que no solo entren al mundo digital y tecnológico, sino que sus tarifas, cuando el servicio se pide por plataforma, se gobiernen por un algoritmo que funciona y responde al juego del mercado (tarifa dinámica para taxis). Por último se plantea en el proyecto que respecto al tema de los cupos se debe proteger como un valor patrimonial de los taxis.

Con el regreso estratégico de Uber al mercado, claramente haciéndole un esguince a la normatividad con el famoso contrato de arrendamiento, se hace necesario nivelar la cancha entre la operación privada y pública para que finalmente los usuarios puedan acceder al servicio que más les guste, pero claro está en condiciones que realmente todos puedan pagar y los conductores sobrevivir.

P.D.: Me duele la tragedia ocurrida con mis paisanos ‘piedecuestanos’, ojalá estas situaciones tan lamentables y tristes nos ayuden a unirnos como santandereanos. De nada sirve los egos, los oportunismos, ni mucho menos quién sale en más fotos o quién grita más en las redes sociales, acá en estos momentos se necesitan más los aportes y las buenas acciones que las críticas. 

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