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Opinión

  • | 2019/09/06 02:44

    Una vez más, la matica de coca

    Colombia es un paraíso cuando se trata de las frutas que le dan sus árboles, pero en todo el mundo se habla es de su matica de coca.

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Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad en el mundo. Tiene ese privilegio por ser el país con mayor número de especies de aves, el segundo en anfibios, el sexto en mamíferos, el quinto en reptiles, el noveno en peces y el segundo en plantas. Y es en esa diversidad del mundo vegetal donde el país enfrenta una de sus contradicciones. Colombia es un paraíso cuando se trata de las frutas que le dan sus árboles, pero en todo el mundo se habla es de su matica de coca.

Esta semana en el país, y en algunos círculos internacionales, de lo que más se ha hablado es del grupo de jefes terroristas y narcos que durante las últimas décadas protegieron, promovieron, explotaron y comerciaron la siembra de la coca y su codiciado producto. Hace dos años, y como consecuencia del acuerdo que el presidente Juan Manuel Santos impuso a pesar de haber sido rechazado por mecanismos democráticos, todos esos narcos y terroristas fueron puestos a disposición de la justicia colombiana.

Hoy, varios de esos jefes máximos se encuentran disfrutando de la hospitalidad y seguridad del régimen venezolano –que también tiene a algunos de sus jefes con órdenes de captura por narcotráfico-, y ya anunciaron públicamente que retoman sus actividades terroristas y –obviamente-, de contrabando de drogas. Claro que el hecho de que alias Iván Márquez y alias Santrich hayan escapado cuando la DEA empieza a buscarlos es prueba de que nunca dejaron el negocio de la coca. Sus otros secuaces, -alias Romaña, el Paisa y el Zarco ya habían renegado del acuerdo y escapado a la justicia meses antes.

Esos secuaces tarde o temprano caerán en operaciones de las Fuerzas Armadas pues tienen que regresar a Colombia para ponerse al frente de la producción y el movimiento de la coca, y del planeamiento y ejecución de las acciones terroristas. Tendrán el mismo final de su mentor alias Jojoy y de los otros jefes de las Farc. Iván Márquez y Santrich se van a quedar en el exterior encargados de la política, de la estrategia, de los apoyos y negocios internacionales tanto terroristas como mafiosos.

Gracias a las recompensas ofrecidas por Estados Unidos y Colombia, estos dos se han convertido en objetivos de alto valor tanto para agencias gubernamentales como para grupos privados. Estando en Venezuela, y con lo que alcanza a comprar un dólar allá, ya no son los venezolanos en quienes se puede confiar para cuidarlos. Ya su seguridad debe estar en manos de cubanos y de mercenarios de otras nacionalidades y pagos por otros países beneficiados por el caos en Venezuela y la oportunidad de exportarlo a Colombia.

Es así que el Estado colombiano es uno de los menos opcionados para capturarlos y presentarlos a su justicia. Estos dos acabarán en una corte de Estados Unidos, procesados y condenados como simples contrabandistas del producto de la dichosa matica que tan exitosamente se cultiva y explota en Colombia. Descubrirán, como otros narcos antes, que negociar, entregar a otros narcos y una parte de su fortuna, es el mejor camino para estar libres pronto, quedarse a vivir en el exterior con otra identidad y algo de su fortuna, y no tener que volver a Colombia a responder por sus asesinatos, bombas, extorsiones, secuestros, desapariciones y abortos forzados, violaciones, reclutamiento de menores y robos.

Y el que ahora Colombia de nuevo esté enfrentado a la amenaza de los peores y más experimentados terroristas de las Farc es responsabilidad de la justicia colombiana y los magistrados de todas las cortes que intervinieron para patrocinar su escape.

Ustedes magistrados, se supone que son lo mejor del sistema judicial y que tienen todo el conocimiento y toda la sabiduría. Claman que se apegaron a la ley, pero de ustedes se espera que apliquen sabiduría y experiencia. Para apegarse a la ley y pecar de ingenuos y novatos se escoge de magistrado a cualquier recién graduado de derecho, quien además no va a tener el rabo de paja de la mayoría de ustedes, ni el prontuario de corrupción y delincuencia con el cual engalanan las salas de la justicia varios miembros de sus elegantes y sobrias plenarias.

Dicen que conocimiento es saber que el tomate es una fruta, y sabiduría es no ponerlo en una ensalada de frutas. Una vez más ustedes, miembros de las sabias cortes, no solo le pusieron el tomate a la ensalada de frutas que Colombia quiere ofrecer al mundo. No, una vez más han puesto a la matica de coca como la planta que más nos representa. Gracias, respetados sabios. Ojalá Colombia nunca lo olvide.

@mcarradini

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