Al interior de la revista todos me tienen por excesivamente optimista acerca del futuro económico de Colombia. Me parece que hay razones de peso para esperar que lo que el país está viviendo dará frutos todavía mejores en los próximos años (aunque reconozco amenazas evidentes). Mi optimismo se fundamenta en que los pesimistas no me convencen porque están abordando el debate económico desde varios lugres comunes; el principal de ellos, que creen que la economía colombiana es hoy la misma de hace una o dos décadas.
Quiero desvirtuar sólo una idea que ha tomado fuerza en esta coyuntura: "Colombia es una economía minera y petrolera y no ha hecho nada para diversificar su aparato productivo". Esto es completamente falso: Lo que preocupa con la Minería es su tendencia de crecimiento, pero no su valor absoluto para el PIB. La Minería es apenas el quinto sector de la economía, por debajo de banca, industria, servicios sociales. El sector más grande de la economía colombiana se llama "Establecimientos financieros, seguros, actividades inmobiliarias y servicios a las empresas". Como ya lo dijimos en la revista Dinero (ir a artículo revista Dinero), Colombia es, primero que todo, una economía de bancos, compañías de seguros, inmobiliarias y servicios. Eso debería condicionar el análisis sobre los retos que enfrentamos. Creo que la Minería está sobredimensionada en la discusión pública; una amenaza justo que ahora mismo viene la discusión de la reforma tributaria, cuando todos van a querer beneficios para seguir creciendo. Lo mejor sera de llevar el debate sobre la minería a sus justas proporciones (haciendo énfasis en los temas ambientales y tributarios) y empezar a hablar de otros sectores. ¿Por qué se ha impuesto la idea de que Colombia sólo produce carbón, oro y petróleo? Tal vez porque eso es lo que le conviene a esos sectores.