k rel="colorSchemeMapping" href="file:///C:%5CUsers%5CUSUARIO%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" /> Este título no es un error
mecanográfico; no se refiere a las mamás. Tampoco a
los senos que nutren durante la lactancia, ni al busto en el sentido estético
del reinado de belleza de Cartagena, mucho menos a las románticas tetas que
contemplamos y acariciamos. Se trata del órgano simétrico
ubicado en la cara anterior del tórax cubierto por piel, pezones y areolas; que en su interior contiene tejido glandular, así como depósitos de grasa, arterias,
venas y abundantes nervios, haciéndolas muy
sensibles; y están suspendidas por fibras de
colágeno junto con músculo de acción involuntaria, que modifica su forma al responder a estímulos como el frío, por ejemplo. Además reaccionan a la
influencia de las hormonas: bajo los efectos de la prolactina producen leche para el recién nacido; así mismo, los estrógenos
y progestágenos las altera según el momento del
ciclo menstrual. Pero otros factores ambientales también influyen, verbigracia la
gravedad, el cigarrillo, bebidas oscuras, como en el caso de algunas gaseosas. Por otra parte, la
suplencia hormonal es útil para el manejo de los síntomas de la menopausia,
siempre y cuando el caso se escoja muy bien. Por otro lado, cáncer es la proliferación anormal de células, que las lleva a
comportarse diferente: a invadir tejidos vecinos, así mismo a instalarse a
distancia en otros, a hacer metástasis. Y múltiples elementos genéticos y ambientales intervienen en este
proceso. Además, cualquiera de sus
componentes podría originarlo en las mamas,
sin embargo lo usual es que surja del tejido glandular, por eso se llama
adenocarcinoma, que los hay de tres variedades con distintos niveles de
agresividad. Su diagnóstico puede hacerse temprano en la evolución de la enfermedad
con el uso de la mamografía, clasificando la imagen obtenida en seis
categorías: que va desde la normal, es decir negativa, pasando por una gama de
cambios intermedios hasta que francamente se hace anormal, sin lugar a dudas
positiva, entonces se clasifica en las categorías cinco y seis, que se refiere
a un tumor conocido con anterioridad. Así que entre más cerca a uno esté el
resultado, mejores noticias, y al contrario, entre más se aproxime a seis,
mayor cautela exige la situación. En dos, está indicado tomar muestras
de la lesión; en tres se recomienda también la biopsia, teniendo en cuenta que
probablemente se trata de una masa benigna, además de su seguimiento semestral;
en cambio, a partir de cuatro, se opta por la cirugía para suprimir la lesión
completa. Adicionalmente también se emplea la ecografía, un examen
complementario que afina las imágenes mamográficas cuando es difícil
diferenciar componentes, así como para guiar las punciones de quistes y masas. Por
último, la resonancia nuclear magnética se emplea cuando se confirma la
sospecha de malignidad, para planear la cirugía a partir de los detalles
anatómicos que ofrece, al ubicar y medir la lesión, sin embargo los pasos
anteriores son indispensables porque su especificidad es baja, es decir, tan solo
con este estudio es difícil diferenciar qué clase de masa es. Pero el porvenir del cáncer se establece a partir del resultado de los
exámenes de patología luego de extraer la masa, así como de la búsqueda de compromiso
de otros órganos, como ganglios vecinos. Que cuando no se han
extendido y sus células están bien diferenciadas, el pronóstico mejora, así mismo
cuando son sensibles al efecto hormonal. En cuanto a los estudios genéticos, con ellos se espera predecir la
probabilidad de que la enfermedad vuelva a manifestarse, a recidivar se dice en
el argot médico. Por ahora se han identificado cinco mutaciones predominantes
en Colombia, ubicadas en el gen BRCA 1 y 2. De ellas, tres, conocidas como Fundadores,
son más comunes que las restantes, llamadas Deletéreas; sin embargo se han encontrado
noventa en el mundo. Por otra parte, su incidencia es baja, solamente
se hallan en el 10% de la población general, mientras que en el 24% de quienes
tienen historia familiar de cáncer, en especial cuando se trata de la madre. Entonces
si no aparecen, el tratamiento va desde la resección de la lesión hasta
retirar la mama completa asociada con radioterapia, con una probabilidad de recaída
del 10% al 15%, en el estado cuatro. En cambio cuando se tiene el terreno genético es plausible
la mastectomía bilateral profiláctica, es decir la cirugía para eliminar las
mamas, incluyendo areas libres de tumor, con la finalidad de reducir el riesgo de que
se reproduzca entre el 93% y el 95%, ya que en todo caso quedan pezones
y areolas, además la situación depende del comportamiento del gen. Estas
mutaciones también están implicadas en el cáncer de ovario, incluso podrían expresarse
en la descendencia: en niñas y en niños, como cáncer de próstata y de mama, donde también existe cancer masculino, pues son regiones vinculadas
por sus orígenes embriológicos, por esa razón se expresan los mismos genes. De
todas maneras, si se considera que el estímulo ambiental es tan predominante,
la procreación sería una decisión muy personal. Así que se recomienda una mamografía anual por encima de cincuenta en
pos de diagnósticos tempranos, pero si hay historia familiar, en especial de la
madre, se sugieren a partir de los cuarenta. Sin embargo, es posible encontrar
cáncer desde antes de los treinta, así como más tardíos, que suelen ser menos agresivos, entonces muchos mastólogos y
mamografistas, como el doctor Diomen Botero, quien me ayudó enormemente en la
redacción de este blog, proponen que estas pruebas se inicien alrededor de
los cuarenta. Surge entonces el problema del acceso al sistema de salud para
que una proporción más amplia de la población pueda obtener estos servicios,
afortunadamente ya en nuestro país hay varias fundaciones que trabajan para
esta finalidad, aun cuando en general son bastante silenciosas. Por último, desde el punto de vista mental, así sea incipiente el cáncer
y de buen pronóstico, son palabras mayores. Se trata de eventos que se sienten cercanos a la muerte, afectando de muchas maneras, al exigir duelo frente a la pérdida de
la salud, y que de igual manera modifican las relaciones con otras personas. Pero las
experiencias mortales llevan a aceptar con más sinceridad que somos pasajeros,
por lo tanto es indispensable vivir de la manera más satisfactoria con lo que
se dispone, así que no siempre es mala noticia. Todo el mundo sabe que la vida es limitada, pero siempre es preferible aplazar el conocimiento de qué tan fugaz es la existencia propia. ¡Jamás imaginé que esta semana aprendería tanto sobre mamas!
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De las mamas
21 de septiembre de 2009 a las 7:00 a. m.