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Ser marica en Bogotá crea temor en los demás ciudadanos

13 de febrero de 2009 a las 8:00 a. m.


Se espera que los procesos encaminados a la trasformación social que tienen como fin la armonía entre los tres sistemas reguladores que determinan el comportamiento de las personas: la regulación legal, la regulación moral o auto regulación y la regulación social o mutua regulación, transformen la cultura ciudadana y en consecuencia, la manera como los humanos y humanas conviven en la ciudad. 

Bogotá realiza permanentemente procesos que buscan mejorar la convivencia ciudadana, de los que se esperan resultados positivos encaminados a lograr una convivencia solidaria y democrática. Para medir dichos cambios la ciudad ha diseñado una encuesta que ha sido aplicada por el Observatorio de Culturas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, en los años 2001, 2003, 2005 y 2007. La investigación mide las actitudes, creencias y percepciones de los ciudadanos de los diferentes estratos socioeconómicos, pero además compara los resultados con los de otros procesos los realizados por instituciones como Medicina Legal, las diversas Secretarías Distritales o la Policía, etc. 

La intolerancia a los homosexuales ha disminuido entre 2001 y 2008 (del 75 al 50% ); Con relacion a las personas que no le gustaría tener como vecinos (Bogotá 2008), el 55% rechaza a los homosexuales: lo que demuestra que Bogotá aumenta su convivencia con la diversidad; sin embargo los/las transvestis y las trabajadoras sexuales siguen siendo victimas del estigma, la discriminación y la separación social que se deriva del temor infundado contra dichas personas. La homofobia en mucho menos que en Barranquilla (casi un 70%, en 2008), cercana a Santa Marta (50%, en 2006), pero mucho mayor que Belo Horizonte (40%, 2008) y Cali (2006). 
 
Veamos lo que dicen los ciudadanos al respecto: Con relación a la pregunta ¿Cuándo usted sale a la calle, de quién de las siguientes personas siente miedo? El 44,6 de las personas encuestadas tiene miedo de los transvestis y el 36,3 lo tiene de las trabajadoras sexuales. 

Ya en el 2001 los resultados demostraban que la homofobia, la transfobia y el rechazo a las trabajadoras sexuales presentaban una alta incidencia, pero no por ello se ha logrado un cambio substancial en las relaciones sociales, en la cultura y en el ejercicio de la ciudadanía. Cabe preguntarse si los esfuerzos aplicados han sido pocos o los realizados no han sido suficientemente efectivos; sin embargo, si debe rescatarse el hecho de que existe una Política publica en este tema, y que muy seguramente ha sido causa efectiva de la permanente y continua disminución de las violencias físicas, emocionales, culturales y sociales hacia las minorías sexuales capitalinas. 

El estudio no profundiza en qué radica dicho temor, pero si demuestra la necesidad de mejorar las acciones encaminadas al reconocimiento de la diversidad sexual y la normalización de las minorías sexuales, no para que estas se diluyan en el conglomerado capitalino, sino para lograr que los(as) demás ciudadanos(as) comprendan la importancia de la unicidad como un criterio básico para construir la convivencia. 

Para conocer más se pueden Descargar resultados de Encuesta de Cultura Ciudadana en el anterior link.