opinión

El balance que nos dejó este 2020 sobre el trabajo remoto

Este fue un año de aprendizajes, en el cual nos vimos obligados a adoptar un modelo de trabajo desde la casa, nos adaptamos al esquema de trabajar en remoto y en confinamiento familiar, que no era el escenario ideal para iniciarse en este modelo.

Por: Alexander Torrenegra

Este año que ya termina sirvió muchísimo para expandir el trabajo en remoto. Vimos un crecimiento agigantado de este modelo, el cual experimentó una de sus fases más difíciles: el trabajo aislado y en casa, en medio de una pandemia, en términos no muy satisfactorios para las empresas, los líderes de las organizaciones y los empleados, quienes tuvieron que maniobrar en la improvisación.

También nos permitió darnos cuenta de que sí se podía y de que éramos capaces de implementar y adoptar las herramientas tecnológicas para llevarlo a cabo exitosamente. 

El próximo año, el trabajo remoto tendrá su verdadera oportunidad, ya que nos conectaremos con este en la manera que lo he estado defendiendo por muchos años: como un balance ideal entre felicidad y productividad. 

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En América Latina hay consenso con respecto a la necesidad de volver permanentes muchas de las medidas transitorias que se tomaron y encontrar los mejores escenarios para implementar parcial o totalmente el trabajo remoto, siempre que la actividad del empleado lo permita.

¿Qué lecciones nos deja 2020? 

Considero que, cerrando el año, podemos hablar de muchas lecciones aprendidas; sin embargo, voy a hablar de tres que son importantes para mí, en lo relacionado con el trabajo remoto.

Lección #1. Aprendimos a ser más resilientes.

Si algo nos enseñó la pandemia es que los individuos nos adaptamos y recuperamos de las situaciones más difíciles. El trabajo remoto nos permitió salir adelante con nuestras actividades diarias y mantenernos cerca de nuestros seres queridos en momentos en que más necesitábamos cuidarnos unos a otros. 

El trabajo remoto fue el recurso para que el mundo no se paralizara y pudiéramos seguir adelante con nuestra actividad económica, utilizando una dosis alta de experimentación, pero también aprendiendo a priorizar las verdaderas preocupaciones de la vida.

Lección #2. Necesitamos ser más disciplinados para trabajar en remoto.

Para evitar el agotamiento debido a la pérdida de privacidad e hiperconectividad, es necesario trabajar de una forma más inteligente. 

Un buen indicador de qué tan exitosa es una persona para trabajar en remoto es qué tanta disciplina puede ejercer. Cuanto más disciplinado, más fácil será trabajar en remoto. 

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Yo, particularmente, uso una técnica llamada Time Boxing que me ayuda a enfocarme de manera estructurada, dedicando un momento específico para hacer cada cosa en particular. Por lo general, en la mañana me enfoco en las cosas que para mí son más difíciles porque tengo mayor energía y por la tarde uso el tiempo para enfocarme en las más fáciles.                                                          

La recomendación es entender el propio ritmo de trabajo, reconocer los momentos de mayor productividad, adaptar la agenda a ello y después, cumplirlo. 

Esto es lo que nos permitirá, después de cierta hora, desconectarnos y aprovechar el tiempo para otras actividades, como cocinar en pareja, pasar más tiempo con nuestros hijos, hacer deporte o estudiar para adquirir habilidades nuevas, disfrutando así las ventajas del trabajo virtual.

Lección #3. No podemos escatimar en tecnología.

Que levante la mano el que este año no tuvo que usar videollamadas, descargar Zoom, Jitsi o Slack. 

Si bien nos volvimos más abiertos a utilizar la tecnología y a sacarle más provecho, la misma debe ser una herramienta que nos cambie la vida en algo, que nos sirva para innovar, no para repetir nuestras vivencias actuales. Me gusta recordar el ejemplo de Yahoo, que empezó llevando a la web el directorio de las páginas amarillas. Por eso terminó siendo reemplazado por Google. 

Los cambios tecnológicos para las empresas deben ser todavía más profundos y definitivos. De hecho, uno de los sectores con más rápida recuperación e incluso crecimiento, en los mercados del mundo, es el tecnológico en temas de software, aparatos electrónicos, comercio electrónico y comunicación digital.

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Necesitamos pensar en grande. Para desarrolladores y usuarios tecnológicos existe una oportunidad muy grande en la incorporación de inteligencia artificial, automatización, optimización del manejo de datos y, por supuesto, ciberseguridad. 

En términos de trabajo remoto, toda la tecnología posible será bienvenida para la evolución y generación real de bienestar.

Esta es mi última columna del año y quiero agradecerles a todos por los comentarios que he recibido en cada uno de los artículos y por dedicar un tiempo valioso para leer estas reflexiones. Sé que 2021 será un año tan desafiante como el que acabamos de tener y mi deseo es que la prosperidad y el éxito nos acompañen a todos en 2021.