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El yuan digital, un desafío al poderío del dólar

Por: Guillermo Valencia

China quiere convertir el yuan en una moneda de reserva y controlar a sus gigantes digitales, Alibaba, Tencent y WeChat. En el proceso, les restará efectividad a las sanciones comerciales de EE. UU. y retará su liderazgo.


Tener control de la moneda es una garantía de poder que los estados siempre han querido mantener. Desde el Imperio Romano hasta el británico. Todos, imperios o estados, encontraron en la moneda una forma de representar su poder. China lo sabe y optó por la digitalización, lo que definirá sus posibilidades de ganar la ‘guerra fría‘ que sostiene con EE. UU.

Desarrollar una moneda digital tiene todo el sentido para China. Este país cuenta con Alibaba y Tencent, cuyas billeteras digitales suman 1.000 millones de usuarios. Hablamos de un flujo de pagos virtuales que alcanzó US$49 trillones en 2019 en el estándar anglosajón. A esto se suman, como lo analizamos en una columna anterior, los planes chinos para crear la clase media más grande que la humanidad haya visto.

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Cada moneda es un medio de pago o de cambio, una unidad de cuenta y un depósito de valor. Para el caso chino, un yuan o renminbi digital podría consolidarlo como una moneda de reserva, es decir, que sea utilizada en grandes cantidades por muchos países para alimentar sus reservas internacionales.

¿Quiénes utilizarían esta moneda en el futuro? Gracias a la iniciativa ‘One Belt, One Road’, China creó una red de países urgidos de crédito en Asia y África que se alimenta con fondos chinos. Esta es una herramienta de poder blando, pero también una forma de introducir el yuan en estas economías.

Fuente: chinapower.csis.org

En lo fiscal, el yuan digital le permitirá a Beijing tener un mayor control sobre impuestos, pues podrá cobrar ganancias y rentas desde la billetera digital de cada ciudadano. Además, reemplazará el dinero físico y le permitirá al emisor mantener el señoreaje de la emisión de esta moneda. Su éxito, según el ‘Think Tank’ Hinrich Foundation, dependerá de las limitaciones que se les apliquen a los bancos comerciales y si su distribución seguirá haciéndose a través de estos.

Esta moneda también es una oportunidad para que Beijing controle a sus gigantes tecnológicos. Un ejemplo de su importancia es que, durante el primer trimestre de 2020, Alipay representó el 55,4% de un total de US$19,9 billones que conforman el mercado de pagos móviles. Esta empresa es, junto a Tencent y WeChat, un titán quizá demasiado grande ante los ojos del Partido Comunista Chino.

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Jack Ma, fundador de Alibaba, dueño de Alipay, ya sufrió una primera demostración de poder hace un mes cuando las autoridades chinas retrasaron indefinidamente la salida a la bolsa de Honk Kong del conglomerado Ant, por un valor de US$37.000 millones. Una segunda muestra de fuerza para Alibaba y el resto vendría con la implementación del yuan digital.

Sin embargo, es en lo geopolítico donde surgen más preguntas y escenarios.

Las sanciones de EE. UU. quedarían sin dientes

Parte de la aplicación del poder blando de EE. UU. se limita a una pregunta: ¿con quién decido comerciar? Los países incluidos en la respuesta tendrán más ventajas que aquellos que sean marginados. Estos últimos, como ocurre con Irán, Corea del Norte y, más recientemente, Venezuela, afrontan restricciones comerciales que les impiden acceder a dólares.

Aquellos países vetados por EE. UU. y aliados de China verían en el yuan digital una opción para comerciar y evitar las sanciones de EE. UU. Esto afectaría la red Swift, que reúne a bancos y entidades financieras mundiales, a través de la cual EE. UU. hace efectivas dichas prohibiciones.

De hecho, esta red informó el año pasado que el número de operaciones financieras realizadas en yuanes entre África y China aumentó un 123% entre 2016 y 2019, mientras que los pagos en otras monedas solo crecieron el 23%.

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Un yuan digital tendría el espacio para crecer en los mercados emergentes que ya tienen estrechos vínculos comerciales con China. Así mismo, se convierte en una posibilidad para brindar crédito en lugares donde el FMI, el Banco Mundial y demás organizaciones multilaterales se rehúsan a hacerlo.

Mientras esta moneda entra en su etapa de implementación, el bitcóin sigue incrementado su aceptación. Esta, a diferencia del yuan digital y el proyecto Libra de Facebook, no es una moneda regulada por ningún gobierno y representará una oportunidad para los ciudadanos que quieran escapar del antiguo control del Estado sobre el dinero.