Andrew Gelman y Merlin Heidemanns, científicos políticos de la Universidad de Columbia, diseñaron para la revista The Economist un modelo basado en datos demográficos, económicos y encuestas a nivel nacional y estatal, que es capaz de predecir, con un alto porcentaje de certeza, cuál será el próximo presidente de los Estados Unidos.
El análisis más reciente del modelo devela que Joe Biden ganaría rotundamente el voto popular, con un 99% de probabilidades a su favor. Sin embargo, en Estados Unidos no es suficiente contar con la mayoría de los votos, pues de ser así Trump no hubiera ocupado la oficina oval, ya que Hilary Clinton en 2016 ganó el voto popular, con más de tres millones de votos a su favor por encima de Trump. Una situación parecida le ocurriría en su momento a Al Gore, quien frente a Bush obtuvo la mayoría de los votos de los ciudadanos de ese país.
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El sistema de colegios electorales, que impera en los Estados Unidos, cuenta actualmente con 538 electores. De acuerdo con el modelo presentado por The Economist, Biden obtendría 355 votos, mientras que Trump se llevaría tan solo 183. Para ganar se necesitan 270, por lo que Biden sería el virtual ganador. De modo ponderado, la posibilidad que tiene Biden de ganar el colegio electoral es de un 93%, mientras que Donald Trump solo tendría un 7%.
Las elecciones, si nada extraordinario ocurre, tendrán lugar el próximo 3 de noviembre de 2020, por lo que todavía faltan meses para definir quién será el ganador. Entretanto ya varios analistas políticos advierten que, de seguir la tendencia como está hasta ahora, es posible que el presidente Trump aplace las elecciones, debido a la pandemia. Otros expertos van más allá al afirmar que, dado el talante del actual presidente, es posible que si eventualmente pierde, podría llegar a desconocer los resultados electorales.
¿Desconocerá Trump los resultados?
Para algunos analistas, ese es un escenario probable. De acuerdo con Max Boot, columnista del Washington Post, existe una alta probabilidad de que eso suceda. Según Boot, el presidente Trump ya está haciendo manifestaciones públicas que apuntan hacia esa dirección.
En una declaración reciente, Trump habría afirmado que "las boletas por correo conducirán a un fraude electoral masivo y una elección amañada en 2020”. Esta es una dura advertencia que es tomada por algunos analistas como una señal de lo lejos que esta de admitir su derrota, en caso de presentarse.
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El proyecto de Integridad de Transición, fundado por Rosa Brooks, profesora de la facultad de Derecho de Georgetown, y Nils Gilman del Instituto Berggruen, desarrolló un “juego de guerra”, en el que se planteaba este escenario como posible. De hecho, este juego contempló la posibilidad de que el Partido Republicano cerrara filas en torno a su líder y de manera conjunta desconocieran los resultados de las elecciones, lo cual generaría un caos social mucho peor que el ocasionado por el asesinato de George Floyd, prácticamente una guerra civil en las calles.
Este caso hipotético, que parece salido de los Simpson, podría ser real y estar más cerca de lo que se cree, de no ser porque Trump tiene una milicia de republicanos que luchan contra su reelección.
¿Quiénes hacen parte de esa milicia?
De acuerdo con el periódico El País de España, hacen parte de este grupo una élite de estrategas y analistas conservadores que con un presupuesto millonario han puesto en marcha una campaña que busca la no reelección de Trump y piden el voto para Biden. Actualmente, tienen una página web llamada Votantes Republicanos contra Trump. Entré a esa página y lo primero que encontré fue la siguiente frase enmarcada dentro de una bandera de los Estados Unidos: “Yo votaría por un sándwich de atún antes de votar por Donald Trump nuevamente”. Ese muy seguramente es el sentir de miles de norteamericanos que no ven con buenos ojos la reelección de su presidente.
La agrupación Defender Juntos la Democracia, compuesta también por republicanos, ha recaudado más de US$13 millones, que están siendo utilizados en propaganda en Fox (el canal de televisión más afín a la ideología republicana), así como en distintos medios digitales para convencer a los votantes suaves (aquellos que siguen a Trump, pero no de manera recalcitrante) de que no voten por él.
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Otro grupo, llamado el Lincoln Project, tiene el mismo propósito. Sin embargo, tiene como elemento sorpresa el que una de sus cabezas es George Conway, esposo de Kellyanne Conway, actualmente una de las principales asesoras de Trump en la Casa Blanca. Un claro ejemplo de fuego amigo.
Entre los republicanos más críticos de Trump se encuentra George Bush, que es una voz aún muy poderosa en este partido.
Lo cierto es que la imagen de Donald Trump está bastante desgastada, y estos tres meses largos pueden ser los peores para la campaña republicana. El Ucraniagate; el libro de John Bolton (quien fuera su asesor de confianza), en el que se ventilan detalles reveladores que ponen en aprietos la imagen del presidente; el escándalo de los US$130.000 que su abogado pagó a la actriz porno Stormy Daniels; el reciente libro de su sobrina en la que lo califica de “narciso embustero”; su cercanía con Jeffrey Epstein; la constantes manifestaciones en contra de las directrices dadas por Antony Fauci (director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas) para el manejo de la pandemia; el grave problema de salud pública, y una economía que atraviesa una de las peores crisis de su historia: muy seguramente sean caldo de cultivo suficiente para que Biden gane las elecciones. El denominado voto protesta será con certeza el que protagonice las próximas elecciones en Estados Unidos.
