Aunque no es automático, esta tasa debe terminar ayudando a que también bajen las tasas de interés de los créditos y, por ende, la de captación de los bancos vía cuentas de ahorro, bonos o CDT.
No se espera que en el corto plazo el Banco de la Republica vaya a subirla mientras la inflación esté controlada. Para este año, la inflación debe terminar en niveles cercanos al 2%, y recordemos que el rango de inflación es entre el 2% y el 4%.
A nivel mundial, las tasas de interés están también en niveles mínimos; de hecho, los bonos de deuda de países como Alemania, Francia y Suiza a diez años se están negociando a tasas negativas, lo que quiere decir que el inversionista termina pagando para que le reciban la plata. El bono del tesoro americano llegó hasta el 0,6% a diez años, aunque esta semana esos títulos se están negociando a niveles del 0,85%.
Tasas de interés tan bajas hacen que los inversionistas asuman más riesgo buscando rentabilidad, aunque muchas veces esa relación riesgo/rentabilidad no es tan consecuente.
Colombia ha aprovechado estas tasas para conseguir recursos en los mercados internacionales a tasas muy competitivas y es un buen momento para seguir haciéndolo, sobre todo si se consiguen recursos a más largo plazo. Adicionalmente, sigue siendo atractivo para los inversionistas extranjeros traer recursos para invertir en títulos TES en pesos; al parecer, el riesgo de una baja de la calificación de riesgo país no preocupa por ahora.
La reactivación económica nos va a llevar tiempo. Independientemente de que al parecer estemos cerca de tener una vacuna, el golpe de las cuarentenas y cierres fue muy fuerte. Por eso, tener la posibilidad de conseguir recursos a tasas bajas puede ayudar mucho. La DTF, que es la tasa de referencia para indexar los créditos, está por debajo del 3%.
Vale la pena anotar los riesgos que tiene para la economía mantener por mucho tiempo tanta liquidez y tasas de interés tan bajas. Es cuando aparecen para los inversionistas las captadoras ilegales, ofreciendo tasas atractivas que generalmente terminan en tumbes y efectos ponzi, o se crean burbujas en los mercados accionarios que terminan golpeando a los inversionistas menos profesionales.
Esperemos que en nuestro caso, en Colombia, no tengamos que recurrir a nuevos cierres por cuenta de rebrotes que implicarían una demora adicional en la recuperación económica, además de que para muchas compañías sería un golpe mortal tener que volver a perder inventarios, cerrar locales, etc.
Por último, hay que esperar que el 2021 sea un año con un buen crecimiento económico y una disminución del desempleo. Es ideal poder volverlo a ver en un dígito.
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