Así como en marketing y estrategias comerciales jugamos a posicionar marcas y a buscar diferenciadores por parte de los consumidores, en la vida Organizacional se ha vuelto vital tener una marca personal (Personal Brand).
Es tan importante este concepto que incluso puede haber marcas falsas. Todos recordamos o conocemos malos ejecutivos que al final sin realmente hacer algo notorio o agregar valor a la Organización termina siendo promocionados, expatriados o premiados con bonos de Gestión.
Los que trabajamos orientados a resultados sin mucho endomarketing nos preguntamos siempre, ¿pero qué fue lo que hizo para lograr eso? Pero ¿cómo sino dio los resultados ahora está en una mejor posición?...la respuesta está en la excelente manera de moverse y por supuesto en la marca personal que hace que cada individuo se apropie de su espacio particular en términos de percepción.
Para poner un ejemplo, muchos altos ejecutivos pueden no alcanzar sus metas de venta ni resultados financieros. Pero se han vendido durante su gestión como impecables en relacionamiento con stakeholders externos, perfectos negociando y por supuesto cumplen con ser exquisitos ciudadanos corporativos. Así las cosas no es de sorprenderse que en el momento de buscar ascensos, sean recordados por los decisores como inteligentes y capaces sin importar si cumplieron o no sus metas básicas.
Existe también una marca personal positiva y genuina que definitivamente hay que trabajar. Se trata de este halo de cosas buenas que puede transmitir un ejecutivo, empleado o emprendedor para que sea percibido como a él/ella le interesa y no como sus interlocutores tienen a bien desglosar subjetivamente.
Cabe aquí una pregunta, cómo me veo y cómo quiero que me vean? Primero tengo que tener claro como quiero que sea mi marca personal. Si busco verme como una persona seria, muy formal, corporativa y calculadora, todos mis comentarios y conversaciones deberían apuntar a eso en el lugar de trabajo. Leí hace poco en alguna parte que se estima que en el día podemos tener más de 70.000 pensamientos. Antes de lanzarlos y hacerlos públicos sin filtro deberíamos pensar que tan alineados pueden estar con lo que queremos proyectar.
La marca personal tiene sus beneficios si es bien trabajada. Pero como una buena estrategia de marketing no puede disparar a todos los target a la vez. Lo ideal sería pensar que debo ser consecuente y consistente en todos los ambientes laborales donde me muevo y que por tanto debo ser auténtico con algunos de mis rasgos de personalidad que son inocultables.
Hay cosas que son innegables a la vista humana/corporativa. Si eres espontáneo actúa como tal, si eres tímido no seas el más chistoso de la reunión, si detestas el conflicto no te metas en él, si eres malo con las palabras no te vuelvas un orador, por ejemplo. Pero si lo que quiero es ser leído correctamente, como un gran especialista, las opiniones normalmente deberán ser con fundamento, soporte y hechos.
El secreto mágico de una buena construcción de marca personal está en el foco que ponga a lo que más quiero que noten los demás. Tomemos varias habilidades que definitivamente me diferencian, las potenciamos y nos enfocamos en ellas (máximo 3).
Si quiero ser leído como un gran líder debo preocuparme por mi equipo y sus resultados de manera consistente y ejemplar, está ya es una tarea grande para trabajar en una personal Brand. Es mejor no elegir 10 variables diferentes sino elegir un propósito claro que me lleve a definir mis estrategias y mi forma de actuar.
La reflexión es sencilla, seguro hoy sin tanta conciencia ya tienen una marca personal que se ha formado a partir de su propia personalidad y habilidades. Ahora hay que pulirla y aclarar el propósito y lo que más queremos resaltar. Bajo una premisa clara libre de pre-juicios es bueno preguntarse ¿piensan de mi los demás lo mismo que yo creo de mí mismo?... ¡ahí les dejo!
