OPINIÓN

Maria Paula Castro Fernández

Daniel Coronell lee su columna "El cuaderno de Claudia"

En su escrito semanal, el director de Univision y columnista de SEMANA relata detalles inéditos de la entrevista que Jorge Ramos le realizaba a Nicolás Maduro el pasado lunes, a partir de los apuntes del cuaderno de la productora, Claudia Rondón.
3 de marzo de 2019 a las 7:39 p. m.

Fernán Martínez definió la situación con una frase rotunda: “El reportaje que Jorge Ramos no pudo publicar es el que más se ha publicado”. Esta semana Nicolás Maduro, en un acto de censura dictatorial, detuvo a siete miembros de un equipo periodístico de Univisión durante un poco más de dos horas en el Palacio de Miraflores. Sin invocar norma alguna –solamente porque no le gustaron las preguntas– les incautó las cámaras, el equipo técnico y decomisó la grabación que contiene la entrevista para que nadie pueda verla.

El resultado ha sido peor para Maduro. La no publicación lo ha golpeado mucho más que las preguntas que Jorge Ramos, legítimamente, le formuló en la entrevista censurada.

La integrante más joven del equipo periodístico, sometido a estas arbitrariedades en Caracas, se llama Claudia Rondón. Es una mujer de una determinación indoblegable que no es fácil de imaginar detrás de su figura menuda y su voz dulce.

Fernán Martínez definió la situación con una frase rotunda: “El reportaje que Jorge Ramos no pudo publicar es el que más se ha publicado”. Esta semana Nicolás Maduro, en un acto de censura dictatorial, detuvo a siete miembros de un equipo periodístico de Univisión durante un poco más de dos horas en el Palacio de Miraflores. Sin invocar norma alguna –solamente porque no le gustaron las preguntas– les incautó las cámaras, el equipo técnico y decomisó la grabación que contiene la entrevista para que nadie pueda verla.

El resultado ha sido peor para Maduro. La no publicación lo ha golpeado mucho más que las preguntas que Jorge Ramos, legítimamente, le formuló en la entrevista censurada.

La integrante más joven del equipo periodístico, sometido a estas arbitrariedades en Caracas, se llama Claudia Rondón. Es una mujer de una determinación indoblegable que no es fácil de imaginar detrás de su figura menuda y su voz dulce.

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