Con la estruendosa caída de la Ley de Financiamiento en la Corte Constitucional por fallas en el procedimiento, ya es imposible pensar que se trata de una conspiración de todas las fuerzas contra este Gobierno o que Iván Duque es un buen presidente, pero de malas.
La Ley de Financiamiento se cayó por una torpeza imperdonable en el trámite, y aunque Duque dijo que “no hay que jugar a la política con la economía”, la verdad es que lo técnico tiene que ser riguroso y el Gobierno no lo fue. Los magistrados no podían darle el visto bueno a una chambonada.
¿Quién responderá por el desastre en el Congreso? No será el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla; ya sabemos que él hace lo que se le viene en gana, Duque no lo manda, y entre más lo critiquemos, más se atornillará en el cargo. Tenemos ministro para rato haciendo estragos, mientras el dólar toca los 3.500 pesos, y el desempleo, que va en doble dígito, se convierte en una tragedia para los colombianos, especialmente, para los más jóvenes.
