OPINIÓN

Camilo Granada

Panorama claro oscuro

El panorama de opinión pública que revela la más reciente encuesta de Invamer muestra que si bien algunos indicadores han mejorado, el gobierno nacional sigue teniendo grandes desafíos en materia de apoyo y credibilidad.
4 de marzo de 2020 a las 8:13 a. m.

El panorama de opinión pública que revela la más reciente encuesta de Invamer muestra que si bien algunos indicadores han mejorado, el gobierno nacional sigue teniendo grandes desafíos en materia de apoyo y credibilidad, lo cual también afecta a la gran mayoría de las instituciones, incluyendo los medios y la clase empresarial.

La firma encuestadora Invamer publicó a finales de la semana pasado los resultados de su más reciente encuesta bimestral en las 5 principales ciudades.  A pesar de solo incluir esos centros urbanos, este estudio es el termómetro más consistente de opinión pública en Colombia, pues se hace bajo la misma metodología y con cuestionarios similares desde 1994.

Las noticias son buenas para los nuevos alcaldes. Si bien es cierto que se trata de la esperable luna de miel de los electores con sus nuevos mandatarios, han logrado ganar un apoyo popular que mucho más amplio que su base electoral. Tanto la opinión favorable de Claudia López como la percepción de que las cosas están mejorando en la capital muestran incrementos muy significativos. Esto no siempre sucede: Enrique Peñalosa no logró conquistar a los ciudadanos que no votaron por él y Claudia parece haber duplicado su apoyo ciudadano. En la arena política, Sergio Fajardo es el único político que mantiene una favorabilidad neta positiva.

Persiste la percepción de que en Colombia no hay garantías para hacer oposición, pero al mismo tiempo la aprobación de las protestas sociales (expresión clásica de la oposición a un gobierno) cayó 7 puntos a 67 por ciento. Igualmente es poco alentador ver que la credibilidad de los medios sigue en rojo, mientras que las redes sociales tienen una favorabilidad positiva. Esto no nos augura cambios frente a la cada vez mayor prevalencia de fake news, rumores y campañas de desinformación.

En cuanto al gobierno nacional, este año inicia con un panorama de luces y sombras. La percepción de que las cosas están empeorando en Colombia bajó de 79 por ciento a 73. La economía y el empleo, así como la salud y la educación también presentan un movimiento positivo. Y si bien los cambios son pequeños y el descontento sigue siendo mayoritario, estos resultados le dan un pequeño respiro al presidente.

El frente internacional, tradicionalmente bien calificado por los colombianos, se venía deteriorando desde principios del 2019, y estaba en rojo a finales del año pasado. Aquí hay una mejora y pareciera que el cambio de Canciller tuvo el impacto esperado. Habrá que ver en este tema como evoluciona la situación en Venezuela y el manejo que le de Duque, quien le sigue apostando todo a Guaidó. Pero Guaidó ha perdido 27 puntos de favorabilidad en el año que lleva desde que asumió el liderazgo de la oposición en ese país. Los colombianos parecen perder la confianza en que él sea la mejor opción para restaurar la democracia en Venezuela.

A pesar de estos signos de mejora, el gobierno sigue en deuda con la opinión pública. La desaprobación a la gestión del presidente sigue su tendencia al alza, y alcanza el 71 por ciento. Más grave aún, esa cifra no ha parado de crecer: 30 puntos en un año. Algo similar le sucede a la vicepresidente: su favorabilidad cayó de 54% al inicio del gobierno al 37% en la última encuesta.

Igual de preocupante es que en los temas que son centrales al discurso del Centro Democrático y de la campaña, a saber –guerrilla, inseguridad y narcotráfico—sube la percepción de que se están empeorando. La confianza en la capacidad de derrotar militarmente a la guerilla también ha venido cayendo desde el inicio del gobierno Duque, perdiendo 13 puntos (cayó de 69 a 56%). Esto indica que la acción del gobierno en estos campos no ha calado en la opinión pública.

El 80% cree que la implementación del acuerdo de paz va por mal camino y crece el escepticismo sobre el cumplimiento del acuerdo tanto por parte del gobierno como de Farc. Aún así, dos terceras partes de la opinión sigue creyendo que el dialogo es la mejor opción. Este clima de opinión deja en una encrucijada al gobierno: no le creen que pueda imponer una solución militar a los problemas de orden público, pero tampoco le creen que quiera avanzar en la implementación del acuerdo de paz y la búsqueda de la paz.

Por otro lado, en los últimos cuatro años, el partido del presidente se dedicó a instaurar el miedo de que, si se hacía la paz, íbamos a terminar como Venezuela y vendieron la idea de que elegir a Duque era la única opción para evitarlo. Pues lograron convencer a los colombianos: ese temor pasó de 31 a 57 por ciento en lo que va del gobierno Duque... ¡Qué paradoja!

Sin duda estos resultados muestran que el problema de desconexión entre el discurso del gobierno y su partido y la gente es más serio de lo que se imaginaban. El gobierno arranca entonces el año con problemas similares a como cerró el año pasado. Se requerirá de un cambio importante en el fondo y la forma de gobernar y de comunicar para revertir esa situación. En ese sentido, hay que reconocer que el nuevo ministro de trabajo, Ángel Custodio Cabrera ha iniciado con pie derecho su gestión, al insistir en su voluntad de diálogo y concertación. Ojalá otros sigan su ejemplo.