El pasado miércoles 9 de septiembre Julieth Ramírez perdió la vida por una bala que impactó en su corazón tras las marchas que se registraron en Bogotá y que se tornaron violentas. Todo tras la muerte, a manos de policías, del abogado Javier Obregón.En el Centro de Atención Médica Integral (CAMI) de La Gaitana, en la localidad de Suba, intentaron salvarle la vida a la joven, que estaba próxima a cumplir 19 años de edad, sin éxito alguno. La joven celebraba su vida el próximo 25 de septiembre junto a sus padres, Harold y Diana, y su hermana de 10 años, Juanita.Cuatro días después de perder a su hija, la Alcaldía de Bogotá convocó a un día de perdón, reconciliación y justicia a través de tres eventos: una celebración ecuménica, un concierto para los jóvenes y una velatón / cacerolazo desde las ventanas de los hogares. Harold Ramírez, padre de Julieth, no quiso asistir a los eventos de perdón en la Plaza de Bolívar pues, para él, ninguna de las autoridades ha sido realmente diligente: “me llamaron de la jefatura de prensa para hacerme la invitación y de entrada dije que sí. Acepté porque estaba como aturdido. Luego pensé y reflexioné sabiendo que el mismo día era el entierro de mi hija y le di prioridad a la despedida de Julieth”.El papá de Julieth Ramírez también confirmó a Semana Noticias que habló con el presidente de la república Iván Duque, pero que eso no lo alivia, pues una comunicación telefónica no ayuda a resolver la situación: “Sin ánimo de ser desagradecido, porque reconozco las palabras de aliento de las personas. El presidente me llamó y lo saludé. A Duque lo admiro y demás, pero sentí que su saludo era un saludo a la bandera, pudo ser algo más cercano. No algo tan apagallamas, una especie de pasabocas. Fue un saludo que va y viene. El efecto fue realmente protocolario”.Harold Ramírez les pidió a los gobiernos de Claudia López, en Bogotá, e Iván Duque, en todo el país, que ayuden de verdad a las familias de las víctimas, una colaboración cercana eficaz y rápida: “yo no estoy buscando un bono de terapias y comida. Simplemente no nos desamparen en las cosas que verdaderamente necesitamos. Llamar a eventos en pleno duelo y vueltas de funerales para despedir a nuestros hijos...”.El papá de Julieth calificó los actos de la Alcaldía de Bogotá como inoportuno, a destiempo y “showceros”: “cualquier minuto para este tipo de despedidas cuentan. Las tramitologias en pandemia son complicadas. Hubieran escogido otro mejor día o tal vez nos hubieran ayudado a agilizar los papeleos”.En Semana Noticias Harold Ramírez contó cuál fue la respuesta del Centro de Atención Médica Integral (CAMI) de La Gaitana, lugar en el que fue atendida su hija y también la de Medicina Legal, instituciones que cuestionó: “no me han pasado un solo papel, no tengo un dictamen de lo que le pasó a mi niña. Esa es la verdadera ayuda que deberían brindar, que nos hagan los trámites mientras nosotros chillamos en el ataúd de nuestros familiares”.El padre de Julieth confesó que ha sentido más compañía de los medios de comunicación que del Estado. Calificó de populistas a los líderes políticos: “ver la foto de mi hija en esa Plaza era politizar. Recibir una sombrilla y un bono es recibir apoyo de verbo y no de acciones. Nos deberían ayudar a agilizar los trámites, insisto”. Agregó que estos días no han sido fáciles ni para él ni para su esposa Diana y su hija menor de 10 años, Juanita: “Gradualmente es mucho más el dolor, porque el hecho de estar en los espacios de mi hija mayor, los recuerdos y demás. Intento ser muy fuerte y sacar fuerzas de donde no las hay. Somos estrato 2 y debo reconocer que hemos recibido más apoyo de los vecinos”.Finalmente, Harold Ramírez habló del perdón que ofreció el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, en días pasados por cuenta de los abusos policiales: “imagino que lo hace en pro de las Fuerzas Militares. Aplaudo porque defiende a las instituciones y lo entiendo, pero necesitamos que avancen las investigaciones, eso es lo más importante”.