Enclavado en la región de Speysi de (Escocia) se encuentra Dufftown, una milenaria ciudad consagrada a la fabricación de whisky. Su particular secreto es el mismo desde hace cientos de años: el río Fiddich, encargado de darle esa característica especial que ha hecho famoso al destilado que se elabora en esta zona.
Su paisaje es conmovedor desde la primera impresión. Grandes y repetidas montañas acompañadas por interminables sembrados de pasto, trigo y cebada, que se pierden a lo largo del recorrido. Ovejas por miles decoran cada jardín.
A lo lejos, y como si estuvieran retenidas en el tiempo, se ven las cabañas que, con sus infaltables y humeantes chimeneas, parecen recrear un cuento de hadas. Así es esta región, la cual se ha convertido en el mismo ADN de la fabricación y producción del whisky más galardonado en el mundo.
En general, cada destilería tiene una historia digna de recordar. Sin embargo, el proceso de elaboración del whisky, con orgullo, se enaltece de conservar la tradición. Es por esto que cada vez que se sirve un vaso de scotch, se conmemora una de las bebidas más antiguas y auténticas que ofrece el mercado.
En 1886, William Grant fundó la destilería de Glenfiddich, la única que, aún hoy, realiza el proceso de destilado, madurado y embotellado del famoso whisky escocés en el mismo lugar; por lo que se ha convertido en una visita obligada para todos los aficionados al tema interesados en conocer cómo se elabora el ‘agua de vida’.
La destilería, incluso, ha sido precursora en atender a los turistas y llevarlos a conocer sus secretos. El recorrido inicia con la visita al centro de prensa, donde es posible conocer la historia de la familia, de la destilería y de la ya célebre botella en forma triangular.
Luego se pasa a la zona donde se trata la malta; allí se mezcla con el agua y comienza a conseguirse una base de la cual se separará el alcohol que da lugar al whisky. El olor es fuerte, pero esto también le genera un valor al recorrido.
Después se encuentra uno de los pocos edificios originales que aún se mantienen en pie y en los cuales se hallan los enormes alambiques creados años atrás para poder destilar el whisky. Su particular figura ‘dispar’ llama la atención, pues el secreto de su forma conserva gran parte del sabor e identidad de la bebida de la casa.
La bodega de la destilería de Glenfiddich es mística. Allí, entre suelos de madera, paredes de piedras y una atmósfera muy particular y completamente controlada, se guarda una multitud de barricas de ron, bourbon o jerez utilizadas para añejar el whisky y darle un sabor especial. Esta parte de la visita es muy interesante, ya que se descubren los diferentes sabores y olores que la madera deja al impregnarse en la bebida.
Tras un pequeño paseo por estas bodegas, y después de ver cómo se hacen las barricas, cómo se reparan o qué elementos se utilizan para que no pierdan su esplendor, se pasa a la zona de embotellado y, por supuesto, a lo mejor del recorrido: la cata.
Un capítulo lo tiene el Castle Hotel, ubicado a 20 minutos de la destilería. Este lugar, que en un principio fue hogar de los duques de Gordon durante el siglo XVIII, y posteriormente, durante la Segunda Guerra Mundial, se utilizó como refugio y hospital por el ejército británico, es hoy uno de los hoteles más emblemáticos de Escocia. Se trata de uno de los centros de descanso favoritos de la corona inglesa y uno de los más visitados por los turistas que, motivados por la cultura del whisky, visitan la región.
El castillo ofrece habitaciones recatadas, elegantemente diseñadas y decoradas. Todas cuentan con una vista excepcional sobre un inagotable jardín, además de amplios cuartos de baño decorados con azulejos italianos, accesorios finos y todas las comodidades modernas. En sus terrenos se encuentra un restaurante gourmet y un reconocido bar salón dedicado a la bebida bandera de la zona.
Aberdeen, ciudad de misterio
Conocida además por sus castillos, Aberdeen y la cordillera de Grampian son un escenario de paisajes increíbles, delimitados por las magníficas montañas que en línea trazan el recorrido hacia el oeste. Su aire de misterio evoca el tiempo pasado.
Esta ciudad, la tercera más grande de Escocia, es el principal puerto marítimo del nordeste del país. Con más de 240 kilómetros de costa, esta región ofrece una gran vista panorámica y una amplia variedad de platos de pescado.
Hacia el norte, está la zona de Speyside, todo un paraíso para los amantes del whisky. Más de la mitad de las destilerías de whisky de malta de Escocia se encuentran en las proximidades del río Spey y sus afluentes.
Detrás de cada botella que se produce con la denominación de origen escocés, se esconde la tradición de un oficio que, por decenas de años, se ha encargado con acierto de mostrar la esencia y la personalidad de su pueblo.










