ambiente laboral

Las personas trabajan 48 minutos más a diario desde la pandemia

Lo confirma un estudio de la Universidad de Harvard y la NYU, realizado a 3.1 millones de empleados.


Muchos jefes creían sobre el trabajo en casa que, ante la falta de supervisión, los empleados podrían perder el tiempo más de lo debido. Pero, según un estudio, ha ocurrido todo lo contrario: hoy trabajan casi una hora más que antes de la pandemia. Esto se debe a que no solo ahorran el tiempo que antes pasaban en los trancones sino que deben atender más correos electrónicos y reuniones virtuales.

De acuerdo con los investigadores de la Universidad de Harvard, hoy la gente se comunica más por este tipo de mensajería y por las plataformas de videoconferencia. El trabajo indica que el flujo de e-mails aumentó 5 por ciento por persona al día y las reuniones, casi 13 por ciento. Así, con el trabajo en casa salieron ganando la productividad y las empresas.

SALUD

Una selfie para el corazón

Un estudio publicado en la nueva edición de European Heart Journal dice que tomarse una selfie podría revelar qué tan achacado está su corazón. En la investigación participaron 6.000 voluntarios de ocho hospitales chinos. A partir de fotos tomadas desde varios ángulos, los médicos contrastaron arrugas, bolsas en los ojos y la calvicie prematura con los escáneres de las arterias coronarias. Luego de controlar la edad cronológica de los participantes establecieron que, mientras más cambios aparecen en el rostro, más enfermo está el corazón. El algoritmo identificó acertadamente ocho de cada diez con algún tipo de enfermedad cardiaca.

Las principales señales fueron una marca en el lóbulo de la oreja, conocida como la señal de Frank, que portan quienes sufren de angina y problemas de metabolismo. La otra, depósitos amarillos de grasa alrededor de los ojos o una circunferencia en el iris asociada a colesterol alto. Por último, miraron la calvicie. A pesar del hallazgo, el algoritmo también marcó falsos positivos y por eso otros expertos señalan que es mejor analizar el nivel del colesterol, la presión arterial y la historia familiar para conocer la salud de su corazón.

CORONAVIRUS

Entre mentiras y falsos remedios

No solo internet ha sido un caldo de cultivo para las noticias falsas sobre la covid-19. Políticos y presidentes también han ido en contra de la ciencia al promover falsos remedios. Entre los casos más increíbles está el de Swami Chakrapani, líder de una organización nacionalista en India, que promueve la orina de vaca como la panacea. Y lo peor es que Narendra Modi, primer ministro del país, parece respaldar la idea.

Algo similar ocurre en Indonesia, donde el Gobierno sostiene que usar un collar de eucalipto durante media hora destruye el 80 por ciento del virus. Y en Filipinas, el presidente Rodrigo Duterte recomendó a la población utilizar gasolina para desinfectar sus mascarillas. No hay que olvidar el desatino de Donald Trump cuando sugirió inyectar desinfectante a los pacientes, lo que terminó en una ola de intoxicaciones.BIenestar

Siestas: solo de 30 minutos

Durante años los expertos han hablado sobre los beneficios de la siesta para la salud. Pero un nuevo estudio, presentado en el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología 2020, sugiere que las siestas de más de 60 minutos se asocian con un 30 por ciento más de riesgo de muerte por cualquier causa y un 34 por ciento más de probabilidad de enfermedad cardiovascular. Solo las que duran menos de 30 o 45 minutos podrían mejorar la salud del corazón de quienes no duermen bien por la noche.

Las razones “son todavía inciertas”, dijo el científico Zhe Pan, uno de los autores. Pero algunos trabajos sugieren que cuando sobrepasan los 50 minutos se relacionan con niveles más altos de inflamación, lo que supone un riesgo para la salud cardiaca y la longevidad. La investigación analizó los datos de 313.600 participantes.

CIFRA

6 veces menos probabilidad de transmitir el coronavirus tienen los niños en comparación con los adultos, según un nuevo estudio del hospital infantil Sant Joan de Déu de Barcelona, el cual analizó a 1.900 menores que asistieron a escuelas de verano.