Un 8 de diciembre de 1854 el vigente papa Pío IX publicó el Ineffabilis Deus, una epístola apostólica firmada por él mismo y que consta de 19 puntos en donde el sumo pontífice de la época le preguntó a los fieles si daban por sentado que María era inmaculada. Lo que siguió después fue un grupo de fieles que marchó ese día con velas en sus manos a manera de respuesta a Pío IX, lo que demostró la aceptación del pueblo a la propuesta del santo Padre.Pío IX también se encargó de que el concepto de inmaculada en la virgen María no fuera a ser desacreditado por los pontífices venideros, y por eso blindó la concepción. El documento (curiosamente) dice que “Y, no contentos con esto, para que la doctrina misma de la Concepción Inmaculada de la Virgen permaneciese intacta, prohibieron severamente que se pudiese defender pública o privadamente la opinión contraria a esta doctrina y quisieron acabar con aquella a fuerza de múltiples golpes mortales”.