vida moderna

Derrames cerebrales e insuficiencia renal, consecuencias por consumo excesivo de sal

El consumo excesivo de sal causa el 10 % de las enfermedades cardiovasculares.


En muchos hogares y lugares donde se vende comida, es común encontrar el centro de mesa un salero. Esto no es una opción saludable según las pautas de la Organización Mundial de la Salud, entidad que insiste en la importancia de limitar el consumo de sal diariamente.

La mayoría de las personas consume de 9 a 12 gramos, esto significa dos veces la ingesta máxima recomendada de sal. Los expertos recomiendan limitar el consumo de este alimento a menos de 5 gramos, si se desea mantener un cuerpo saludable y evitar el desarrollo de diferentes enfermedades.

“Un consumo de sal inferior a 5 gramos diarios en el adulto contribuye a disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio. El principal beneficio de reducir la ingesta de sal es la correspondiente disminución de la hipertensión arterial”, explica la OMS.

La Organización Panamericana de la Salud señala que alrededor del 30 % de las personas diagnosticadas con hipertensión podrían mejorar si disminuyeran el consumo de sal en su estilo de vida. Asimismo, resalta que el consumo excesivo de sal provoca alrededor del 10 % de las afecciones cardiovasculares.

Y algo que pocos que conocen, lo cual es muy preocupante es que a la cantidad excesiva de sal “se le ha vinculado con el cáncer de estomago, empeoramiento de asma, osteoporosis (huesos debilitados), cálculos renales y obesidad, ya que los alimentos salados causan sed, la que se quita consumiendo bebidas con un alto contenido de azúcar”, señala la OPS.

La Administración de de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) explica que el 70 % del sodio que consumen las personas, proviene de alimentos procesados y alimentos de restaurantes. Aunque esta entidad está creando estrategias con las empresas y fabricantes de Estados Unidos, desde casa también se pueden realizar acciones que contribuyan a disminuir el consumo de sodio y de sal. Es importante hacer cambios en el estilo de vida:

Algunas de estas incluyen:

  • Evite incluir comer alimentos con alto consumo de sodio. Algunos de estos son: pizzas, sándwiches, burritos, tacos.
  • Es importante tener en cuenta que los restaurantes también trabajan con productos procesados, que contienen niveles altos de sodio. Por eso al asistir a un restaurante y en el menú no aparece la información nutricional, se debe solicitar estos datos para conocer cuáles son las opciones con menor cantidad de sodio.
  • Al ir de compras se debe observar y leer detalladamente la información nutricional de los productos envasados que se planea comprar. Luego de esto, comparar y escoger el que tenga menos sodio.
  • No poner un salero en la mesa o en el lugar donde se vaya a comer.
  • En la cocina, se pueden utilizar otros ingredientes diferentes a la sal. La FDA recomienda probar mezclas de hierbas naturales y especias para condimentar los alimentos.
  • A diario, evitar sobrepasar el consumo máximo de sal. Es importante no consumir más de 2.300 gramos al día, lo equivalente a una cucharada pequeña de sal.

Se debe tener en cuenta que la sal que se consume diariamente también se obtiene de alimentos elaborados como embutidos, quesos, caldos instantáneos. “También se añade sal a los alimentos durante la cocción (en forma de caldo o cubitos de caldo) o bien en la mesa (salsa de soja, salsa de pescado, sal de mesa)”, indica la OMS.

Algunas personas consideran que la sal marina es más saludable para el organismo. Respecto a esto la OMS aclara que este tipo de sal no es mejor que la sal refinada. Cualquier tipo de sal igual puede causar, si se consume en exceso, problemas de salud.