El doctor Carlos Alberto Riveros comenzó a estudiar el coronavirus cuando su primer paciente falleció por los efectos. Se trataba de un señor de 82 años al que atendía desde una década atrás y con quien mantenía una relación tan cercana que conocía a su esposa y lo consideraba su amigo. Por eso, cuando vio cómo se deterioraba tan rápido sin poder hacer nada para evitarlo, lo invadió un sentimiento de impotencia y frustración. “Nadie sabía qué hacer, prácticamente esperábamos a que la gente muriera. Así que empecé a investigar casi obsesivamente todo lo que había salido sobre el virus y sobre el anterior SARS, el de 2008”, cuenta.Este barranquillero, graduado en la Universidad Militar Nueva Granada y especialista en medicina interna, ha trabajado gran parte de su vida profesional en Miami. Allá tiene su clínica, llamada United Medical Specialties, en donde trabaja como director médico e internista. Por eso, a mediados de marzo, le tocó ver de primera mano cómo el virus mandó a la unidad de cuidados intensivos a cientos de personas. Aun así, cada vez que llegaba a su casa luego de una extenuante jornada se sentaba en su comedor y leía, muchas veces hasta el amanecer, todo lo que podía sobre este y otros virus similares. Sabía que en algún lado había alguna información que lo ayudaría a tratar mejor a sus pacientes.Puede leer el artículo completo aquí