investigación

Estudio revela que la práctica no hace al experto

Un reciente estudio derrumba la teoría por la cual se requieren 10.000 horas de experiencia para ser un genio en cualquier cosa.


En Outlier, uno de los best sellers de 2008, el escritor Malcom Gladwell entrega a los lectores las razones científicas que llevan a los más altos niveles de éxito. Entre las varias teorías que maneja el periodista una quedó grabada en la mente de muchos: la de las 10.000 horas. Según Gladwell, la genialidad requiere de tiempo, y ese tiempo está cifrado en exactamente ese número de horas.

Como ejemplo ofrece el caso de los Beatles, quienes mucho antes de ser conocidos mundialmente pasaron un periodo en Hamburgo, Alemania. Entre 1960 y 1964 tuvieron presentaciones cada noche en un bar conocido como el Kaiserkeller y al cabo de los cuatro años los fabulosos cuatro tuvieron 1.200 presentaciones en las que acumularon más de 10 mil horas de práctica pura y dura. De este modo, cuando ellos regresaron a Inglaterra su habilidad para ejecutar las guitarras se había pulido de tal manera que sonaban como nadie más en el momento.  Esa sería la clave de su éxito.

Otro caso presentado por Galdwell es el de Bill Gates quien a los 13 años fue admitido en un colegio especializado en sistemas y computadores en donde pasó más de 10.000 horas programando.

Tanto los Beatles, como Bill Gates lograron cumplir la regla de las 10.000 horas, que Gladwell considera clave para tener éxito en cualquier campo. Más que genialidad, lo importante para destacarse de la multitud es practicar una tarea específica durante mucho tiempo. “En campos de mucha demanda cognitiva no hay innatos”, dice en su libro. La teoría no es propia sino que se basa en la investigación que  tres psicólogos hicieron en los años 90,  pero sí fue gracias a Gladwell que se dio a conocer y tuvo un impacto enorme, al punto que muchos dicen que cambió la manera como la gente  definió la excelencia.

El estudio original fue hecho por Anders Ericsson, Ralf Krampe y Clemens Tesch- Römer y proponía la tesis de que la práctica deliberada, es decir aquella que un profesor deja de tarea para mejorar el desempeño en algo, explicaba por qué unos alumnos son más habilidosos que otros en una materia. Para probarlo, reclutaron a tres grupos de violinistas de la Academia de Música de Berlín Occidental. En uno pusieron a los estudiantes élite (los mejores), en otro a los altamente habilidosos (los buenos) y en otro a simples buenos músicos (los menos buenos). Ojo, ninguno de estos podría ser clasificado como un músico promedio sino que todos eran de alto nivel.

Los psicólogos notaron que la diferencia entre los tres era que los del primer grupo habían puesto más horas de práctica en sus carreras que el resto y por lo tanto la conclusión del estudio fue que practicar era el factor más importante para surgir en algo y estar entre los mejores. El talento innato era algo secundario.

Pero ahora ha surgido un problema con esa teoría pues un nuevo trabajo ha derrumbado sus cimientos. Las autoras Brooke McNamara y Megha Maitra, replicaron el trabajo de 1993 con la misma metodología pero contestando muchos más interrogantes que no se atendieron en el primer trabajo.

La investigación fue publicada en la revista de la Royal Society Open Science  y expone varias fallas metodológicas del trabajo original de Ericsson. La más grave es que cuando las investigadoras repitieron el experimento con un grupo de violinistas, los mejores dijeron que habían pasado menos tiempo de práctica que aquellos que eran tan solo un poco menos consumados que ellos. Además de esto, Ericsson y sus colegas habrían usado métodos que inflaban las posibilidades de encontrar resultados significativos estadísticamente. Según Mcnamara, autora del trabajo, la práctica es importante pero no explica del todo porque una persona es más dotada que otra, especialmente en el nivel élite. Según ella los tres psicólogos cayeron en la trampa de reducir todo a una sola causa, algo que se llama técnicamente La falacia de la causa simple y que consiste en tratar de explicar un comportamiento humano con una sola explicación.

“Las habilidades de los humanos son complejas y un número importante de cosas incide en las diferencias entre unos y otros”, dice la  investigadora del Case Western Reserve University, Cleveland, Estados Unidos. Explica que estas pueden ser ambientales o genéticas, “y la interacción entre ambas ayuda a explicar porque hay tantas diferencias entre los individuos”.