Las personas al hacerse mayores suelen recordar con nostalgia las cosas o acciones que hicieron o dejaron de hacer durante su juventud. | Foto: Daniel Reina

VIDA MODERNA

Los cinco grandes arrepentimientos de la gente antes de morir

Semana.com consultó a un médico especialista en cuidados paliativos para que hablara sobre qué piensan las personas que sufren enfermedades terminales y están cerca de morir.

11 de marzo de 2017

Con frecuencia, las personas al hacerse mayores suelen recordar con nostalgia las cosas o acciones que hicieron o dejaron de hacer durante su juventud. Sin embargo, cuando estas personas saben que la muerte está cerca, ya sea por enfermedad o por vejez, esta sensación se intensifica y puede terminar por perturbar su tranquilidad.

Son muchos los arrepentimientos que tienen las personas antes de morir. De hecho, de acuerdo con Juan Carlos Hernández, médico paliativista y director del Hóspice Presentes de Cali, esto es normal cuando las personas contemplan que la posibilidad de la muerte es real. “Muchos de los pacientes se quedan en el pasado y empiezan a sentir culpa por lo que no hicieron. Culpa por no haber disfrutado completamente la vida que se les está yendo”, explica el doctor.

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El recordar los eventos del pasado es normal en los moribundos de acuerdo con Hernández. Sin embargo, esto puede volverse tormentoso para algunos pacientes. Para tratar estos pensamientos, la enfermera australiana Bronnie Ware, que trabajaba en una unidad de cuidados paliativos en Sydney, diseñó una estrategia que mediante la conversación los ayudaba a superar estos fantasmas.

El resultado de su investigación quedó consignado en un libro titulado “Los cinco más grandes arrepentimientos de los moribundos”, que como su nombre lo indica señala los principales remordimientos de los ancianos. De acuerdo con Ware, al conversar con sus pacientes encontró que había unos arrepentimientos más comunes que otros.

"Ser fiel a lo que quería y no a lo que otros esperaban de mí"

Este es el primer arrepentimiento y el más común entre los moribundos. “Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad en ella, es fácil ver cuántos sueños no se han cumplido”, explica Ware.

Juan Carlos Hernández, del Centro Presentes manifiesta que esta sensación es más común de lo que se piensa. “Los seres humanos no tenemos las herramientas para afrontar estas situaciones, en las que se genera dolor y sufrimiento y hay muchos arrepentimientos sobre cómo se vivió la vida”, dice.

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"Ojalá no hubiera trabajado tanto".

El trabajo es quizás una de las actividades en donde los seres humanos pasan más tiempo durante sus vidas, algo que sin dudas, al llegar a la vejez, cobra factura. De acuerdo con el estudio de Ware, esta sensación fue más común entre los hombres, que antes debían cumplir el rol de proveer a sus familias. “Todos los hombres que cuidé lamentaban profundamente el haber gastado tanto tiempo de su vida trabajando”, explicó Ware a BBC.

“Este lamento tiene que ver con el tiempo perdido, pues muchos de los pacientes no conciben que la vida se puede acabar hasta que son conscientes de ello”, explica Juan Carlos Hernández, médico paliativista. Según el estudio de Ware, varios hombres manifestaron que gracias a su trabajo se perdieron eventos importantes como el nacimiento de sus hijos, presentaciones en los colegios e, incluso, la muerte de alguno de sus parientes. “El trabajo es una actividad que consume mucho el tiempo de las personas hoy y dejan de lado eventos con familiares o amigos que avanzados en edad son imposibles de recuperar”, cuenta el paliativista.

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"Ojalá hubiera tenido las agallas de expresar mis sentimientos"

Otro de los remordimientos que destaca en el estudio de la enfermera australiana tiene que ver con la represión para estar en paz con los demás. La australiana explicó que muchas de estas personas desarrollaron frustración en sus vidas por conformarse con estilo de vida y no tomar riesgos.

“La vida no tiene un manual y generalmente las personas buscamos tomar los menores riesgos posibles por estar bien”, explica Juan Carlos Hernández. “Esta situación, aunque sea motivo de tristeza para los pacientes, es bastante normal pues nadie puede predecir el futuro y preferimos la tranquilidad del presente”, complemente.

Según Ware, las personas que reprimieron muchos de sus sueños y optaron por no tomar riesgos desarrollan enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento.

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"Ojalá hubiera mantenido contacto con mis amigos"

De acuerdo con el estudio de la enfermera australiana, uno de los arrepentimientos que es común tanto en hombres como en mujeres es el de la compañía. Según Ware, en esos últimos días los pacientes se sienten solos y valoran mucho el conversar con alguien.

“Es en la enfermedad en donde los vínculos se ponen a prueba. Cuando los familiares y los amigos deciden alejarse o tener más contacto con la persona”, explica el doctor Hernández. “Todo el mundo extraña a sus amigos cuando se está muriendo“, agregó el director de Presentes.

Según el estudio, Hubo muchos lamentos sobre no dar a sus amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían y según Ware, “a menudo no se dan cuenta de los beneficios que tiene el tener una amistad en los últimos días”.

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"Ojalá me hubiera permitido ser feliz"

Con la muerte, las personas experimentan una sensación de nostalgia y cuestionan muchas de las acciones que realizaron durante sus vidas. De hecho, la enfermera explica que muchos de sus pacientes no comprendieron sino hasta el final de sus vidas que la felicidad es una elección.

"Todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo" explica Ware.

Para Juan Carlos Hernández, este arrepentimiento, aunque pueda sonar simple es bastante complejo porque encierra a los pacientes en frustraciones difíciles de superar. “Pienso que como seres humanos debemos aprender a perdonarnos más a nosotros mismos y no ser tan duros por no haber hecho algo en el pasado”

Según el médico, esta respuesta de los pacientes de Ware demuestra la importancia de los cuidados paliativos, pues a través de ellos se puede tener una sanación de esas emociones de rabia, ira y frustración. Se puede evitar el sufrimiento y manejar los síntomas físicos de la mejor manera. De esa forma llegar a la muerte de manera tranquila y sin ningún tipo de arrepentimientos.

“Pensamos que la vida dura para siempre, pero también es importante contemplar que la muerte existe y que hay que vivir cada día intensamente”, concluyó el médico.