animales

¿Los delfines se pueden suicidar?: la respuesta a este y otros mitos

Algunos consideran a los delfines, los animales más fascinantes que existen y a su alrededor se han construido muchas historias fascinantes, pero no todas son verdad.


Una de las más populares es que los delfines, así como los humanos, tienen la capacidad de suicidarse. En realidad esto no es así, pero tiene una base de verdad: los delfines solo respiran de forma voluntaria y son conscientes en todo momento de su respiración, es decir, no es un acto automático como sucede la mayor parte del tiempo con los humanos. De hecho, como respiran aire, cada minuto y medio (en algunas especies 10 minutos) deben salir a la superficie a respirar. En ese sentido, si algún día decidieran dejar de hacerlo, se morirían. Pero nunca lo hacen, por lo que no se puede concluir que se suiciden.

De hecho, una de las personas que popularizó ese mito fue el neurofisiólogo John Lilly, una persona muy polémica, ya que solía administrarles LSD a los delfines en los años cincuenta y sesenta para supuestamente “expandir su mente” y afirmaba que uno podía enseñarles a entender un lenguaje humano, como el inglés, otro mito que también está descartado.

Lo que sí es verdad es que los delfines tienen un genoma (código genético) con 230 mutaciones  lo que ha permitido que perfeccionen la especie volviéndose resistentes a infecciones y enfermedades. Por ejemplo, está comprobado que tienen una especie de interruptor bioquímico que bloquea la evolución de la diabetes, y también que pueden sobrevivir a hemorragias masivas. Sus tejidos, además, se pueden regenerar muy fácilmente y los mordiscos (incluso los que son tan grandes como un balón de fútbol) cicatrizan sin dejar rastro.

También es cierto que cuando están en manada, los delfines sincronizan su respiración y todos salen a tomar aire al mismo tiempo. También lo es que duermen “con un ojo abierto”, ya que siempre dejan una parte de su cerebro despierta para poder seguir respirando y mantenerse alertas ante los depredadores que abundan en los océanos. Muchas veces intercambian la parte del cerebro que duerme con la que está respirando. A ese tipo de dormida se le conoce como unihemisférica.

El último mito extendido sobre los delfines es que debido a que viven de respirar aire, pueden aguantar mucho tiempo fuera del agua. Esto es falso, ya que fuera del agua, se deshidratan y no pueden cambiar de piel, algo que hacen constantemente bajo del agua. Además, como no están acostumbrados a tener una superficie sólida bajo su cuerpo, pueden llegar a voltearse y terminar aplastados por su propio peso.