entrevista

“No se puede dejar la felicidad al azar”: Arthur C. Brooks

Reconocido por su cátedra en la Universidad de Harvard sobre cómo vivir más felices y por sus colaboraciones a la revista The Atlantic, este sociólogo acaba de lanzar su nuevo libro que ya está entre los más vendidos del New York Times. SEMANA habló con él.


SEMANA: Hay una gran oferta de libros sobre la felicidad en este momento. ¿Cuál es, en su opinión, el secreto del suyo?

Arthur C. Brooks (A.B.): From Strength to Strength es un libro que analiza específicamente lo que debemos hacer para ser más felices a medida que envejecemos. Es uno de los únicos libros que propone esto. Pienso en él básicamente como un plan de “Felicidad 401k” (el plan pensional en los Estados Unidos): las inversiones que debemos hacer en nuestras vidas y relaciones para que podamos tener una mayor alegría y satisfacción más adelante en la vida.

Arthur C. Brooks
Arthur C. Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y autor del libro From Strength to Strength. - Foto: cortesia

SEMANA: ¿Cuál es su mensaje en el libro?

A.B.: El mensaje del libro es que no tienes que dejar tu felicidad al azar. Existen prácticas y hábitos tangibles y específicos, y errores que se deben evitar, que seguramente harán que los años posteriores sean mejores de lo que serían de otro modo. Y creo que así es posible lograr que los 75 años sean más felices que los 25.

Hay siete pautas que ayudan a cultivar la felicidad: no fumar, no tomar, no ser obeso, hacer ejercicio, enfrentar los problemas, mantener una relación estable y seguir aprendiendo.
Hay siete pautas que ayudan a cultivar la felicidad: no fumar, no tomar, no ser obeso, hacer ejercicio, enfrentar los problemas, mantener una relación estable y seguir aprendiendo. - Foto:

SEMANA: ¿Cuáles prácticas y hábitos tangibles nos puede compartir?

A.B.: Hay muchas cosas prácticas. Por ejemplo, hacer una lista con las cinco cosas que más gratitud te dieron en la semana y cambiarla cada domingo. Según algunos estudios las personas fueron 25 por ciento más felices en comparación a cuando empezaron la práctica.

Otra práctica es la metacognición, que significa manejar tus propias emociones para que ellas no te manejen a ti. Las emociones se generan en el sistema límbico, que es la parte más automática del cerebro. Cuando escribes un diario sobre la emoción o haces una meditación sobre la emoción, la otra parte del cerebro, que es la corteza prefrontal, la parte ejecutiva del cerebro te permite manejar la emoción. Es una práctica que puede hacer todo el mundo. Cada vez que experimentas emociones negativas hay que pensar en las propias emociones y mejor aún, escribir sobre ellas y al cabo de media hora leerlo. Las vas a observar de manera diferente porque estás procesando las emociones en una parte diferente del cerebro. Puede ser cualquier emoción. Con las emociones positivas se usa la misma técnica para extenderlas y con las negativas para tener mayor perspectiva. Hay gente que se deja manejar por sus emociones, es gente reactiva, cuando una persona es reactiva está actuando límbicamente. Es como si su cerebro animal lo manejara. Pero la manera de combatir esta tendencia es ser metacognitivo. No es un milagro. Son prácticas basadas en la ciencia que cada uno puede hacer.

SEMANA: ¿Por qué hay gente de 50 años un poco frustrada, aburrida y cansada? ¿Cuál es el error que todos cometemos al prepararnos para la próxima mitad de nuestras vidas?

A.B.: El mayor error que cometemos es pensar que lo que nos hizo exitosos a los 30 seguirá funcionando. La ciencia es clara en que esto no es cierto. La forma de nuestra inteligencia cambia y pasa de ser inteligencia fluida (alta concentración, capacidad analítica rápida) a inteligencia cristalizada (sabiduría elevada, con buena capacidad de enseñanza). Si tratamos de quedarnos en el primer modelo, nos aburrimos y nos quemamos, y empeoramos en lo que hacemos.

SEMANA: ¿Qué podemos hacer para cambiar eso? Mencionó que las cosas materiales son un obstáculo. ¿Cómo puede ser eso un obstáculo?

A.B.: Nuestro trabajo es saltar de la curva de inteligencia fluida a la curva de inteligencia cristalizada cambiando nuestro enfoque y autocomprensión. Cuando estamos demasiado enfocados en las cosas materiales y las definiciones mundanas del éxito (dinero, poder, fama), esto es imposible de hacer porque no podemos dejarlo ir. Así que empeoramos en nuestro trabajo, aburridos, agotados y frustrados.

SEMANA: Usted ha tenido contacto con la India. ¿Cuéntenos cuál fue la mayor enseñanza de ese experiencia?

A.B.: Un maestro de la India me explicó una teoría sobre los pasos para una vida natural y buena. El primer cuarto o ‘ashrama’ es para los niños, para educarse. El segundo es para los adultos que están construyendo sus vidas mundanas: trabajando, teniendo hijos, ganando dinero, etc. Luego tienes una segunda adolescencia antes de entrar a la tercera fase, que significa retirarse al bosque. Es una metáfora que implica retirarse de la vida loca que tenemos en la segunda parte, de ganar dinero y tener éxito. Eso tiene su sitio en nuestras vidas, pero no tiene que ocupar toda la existencia. Al contrario, la segunda mitad de tu vida debe ser menos de este mundo, más trascendental. A eso de los 50 años debes empezar a enfocarte en cosas más trascendentales para que al cabo de 25 años puedas entrar a la cuarta fase que es la iluminación. No puedes llegar allí sin entrenarte en la fase anterior.

SEMANA: ¿Eso implica no trabajar?

A.B.: Esto no quiere decir que no haya que trabajar, porque nos tenemos que ganar la vida. Significa que no hay que poner el enfoque en el éxito porque estás entrando en la segunda parte de la vida. Si a los 50 y 60 años aún estás invirtiendo en tu éxito mundial no estás pensando claramente porque no te quedan tantos años. Hay que invertir más en el alma, en las cosas verdaderas, para prepararnos a la iluminación que podremos disfrutar en los últimos años de nuestra vida.

SEMANA: Entiendo que ha aplicado en su vida lo que enseña en sus clases y que renunció a su puesto como presidente del tanque de pensamiento se ha mudado de Washington DC a Boston. ¿Cómo ha estado?

A.B.: No publiqué este libro hasta no probar la estrategia durante tres años. ¡Funciona! Soy más feliz que nunca y tengo éxito de una manera completamente nueva, que disfruto más.