Proteínas - carne - huevos - pescado
La cantidad de proteína que se necesita depende de la edad, sexo, estado de salud y nivel de actividad física. - Foto: Getty Images

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¿Qué alimentos pueden comer los diabéticos para consumir más proteína?

Es importante obtener suficientes proteínas en la dieta.

Las personas con diabetes presentan niveles altos de azúcar en sangre debido a que su cuerpo no puede movilizar el azúcar desde la sangre hasta el músculo y a las células de grasa para quemarla o almacenarla como energía, y/o el hígado produce demasiada glucosa y la secreta en la sangre, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Por ello, para saber si una persona es diabética esta debe tener algunos síntomas como aumento de sed, micción frecuente, fatiga, entre otros, y para saberlo, lo recomendable es que la glucemia se mida al levantarse por la mañana y antes del desayuno, y se considera normal si los niveles de glucosa se sitúan entre los 70 y 100 mg/dl en ayunas y en menos de 140 mg/dl dos horas después de cada comida, de acuerdo con el Grupo Sanitas de España.

Asimismo, cuando el metabolismo de la insulina no funciona correctamente, las células de los tejidos dejan de asimilar correctamente la glucosa y esta se acumula en la sangre. La voz de alarma debe saltar cuando los niveles de glucosa en sangre estando en ayunas se sitúan entre 100 y 125 mg/dl y después de comer entre los 140 y los 199 mg/dl.

No obstante, aunque no se puede curar la enfermedad, se puede reducir mucho el efecto que tiene sobre la vida si se practican hábitos de estilo de vida saludables como llevar una dieta balanceada y una recomendación de El Diario para consumir más proteína es:

1. Probar fuentes de proteínas vegetarianas, como productos de soya, tofu y frijoles.

2. Incluir pescado en la dieta al menos dos veces por semana.

3. Optar por los cortes magros de carne, como “lomo” y “redondo”.

4. Recortar la grasa visible de la carne y retirar la piel de las aves.

5. Elegir productos lácteos sin grasa o bajos en grasa al 1 %.

6. Cocinar la carne, las aves y el pescado con métodos de cocción bajos en grasa, como hornear, asar y rostizar.

De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y por ello lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.

Por su parte, existen otros hábitos para prevenir y controlar la enfermedad, por ejemplo:

1. Tomar una alimentación saludable, sin azúcar ni grasas saturadas y tener en cuenta que algunos alimentos que suben la insulina en la sangre son: chocolates, caramelos, mermeladas, miel, helados, gaseosas, alcohol, galletas dulces, comida rápida, harina de trigo refinada, cereales azucarados, entre otros.

2. Beber agua: Entre menos agua haya en el cuerpo significa que hay una mayor concentración de azúcar en la sangre y el líquido ayuda con la eliminación de desechos. No obstante, el consumo diario de agua es diferente para los hombres y para las mujeres, ya que existen diferencias entre la ingesta, pero por lo general la mayoría de los hombres necesita aproximadamente 13 tazas de líquido al día y la mayoría de las mujeres necesita aproximadamente nueve.

3. Realizar actividad física: Las nuevas directrices de la OMS recomiendan por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes.

4. Conseguir y mantener un peso corporal saludable: Se considera un peso saludable aquel que permite que la persona se mantenga en un buen estado de salud y calidad de vida.