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¿Toma viagra sin necesitarlo? Piénselo dos veces

Estudios recientes muestran por qué no es conveniente tomar este medicamento de manera recreacional.

Desde que la FDA aprobó el uso del viagra en marzo de 1998, la vida sexual de los hombres ha cambiado. Especialmente la de aquellos ya mayorcitos que tenían problemas hidráulicos en su sistema reproductivo y les impedían producir una erección. Con esta droga todo fue diferente, pues aseguraba la llegada suficiente de sangre al cuerpo cavernoso del pene para que así pudiera tener una relación sexual placentera.

Muy poco tiempo después, ante este milagro de la ciencia, surgieron todo tipo de posibilidades: probar si las mujeres anorgásmicas se beneficiaban con la droga y ver si hombres de otras edades, sin problemas de disfunción eréctil, podrían también sacar ventaja de este tipo de medicamento. Así, jóvenes menores de 40 comenzaron a tomar Viagra aunque no lo necesitaran bajo todo tipo de argumentos: más placer por más tiempo y mayor firmeza del pene.

Pero, más tarde se vio que el interés que ha suscitado el viagra en los hombres jóvenes es porque el periodo refractario, el tiempo que pasa para que el pene vuelva a tener una erección luego del clímax, parece ser menor.

Así lo muestra un estudio de Nicola Mondaini de la Universidad de Florencia. El experto reportó que los participantes de su trabajo, hombres sanos a quienes les dieron 25 miligramos de la droga, no observaron mejora en la calidad de la erección aunque 30 de ellos vieron que lograban tener una erección muy rápido. La única diferencia que detectó Mondaini fue que en los del grupo que tomó viagra el periodo refractario disminuyó de 14,9 minutos a 5,5.

La moda de tomar viagra se quedó en la gente, pero solo hasta ahora la inquietudes están surgiendo. ¿Tendrá efectos secundarios a largo plazo? ¿Habrá peligro de que la persona se acostumbre a tener una vida sexual satisfactoria solo ante la presencia de este estimulo farmacéutico?

La respuesta a ambas preguntas es sí. Según un estudio realizado en Texas en 2006, los hombres que usaban esta medicación de manera recreacional (es decir, sin necesitarlo) tuvieron más probabilidades de tener disfunción eréctil más tarde. Aunque el estudio no demostró una relación de causa y efecto, otro estudio hecho posteriormente por el mismo grupo de investigadores buscó el papel que desempeñaba en estas personas la confianza al tomar la pastilla azul de manera recreacional.

En ese trabajo, el grupo encontró que, en efecto, el uso de viagra incrementó la dependencia psicológica y estuvo asociado a menor confianza en el proceso de lograr y mantener una erección. En otras palabras, cuando estos jóvenes no tomaban la pastilla sufrían una menor capacidad de erección.

Otro asunto que resulta problemático para los expertos es que usualmente los adultos jóvenes que toman viagra sin prescripción tienden a tomar dosis más altas que los pacientes que la necesitan. En este caso, más no es mejor. Y la razón es que el producto, que fue diseñado para corregir un problema cardiaco, tiene efectos secundarios, como casi todos los medicamentos. En el caso del viagra estos son: aumento del flujo de sangre al corazón y otras partes del cuerpo. Es por eso que quienes lo toman sienten que su cara se enrojece, el corazón palpita más fuerte y podrían tener dolor de cabeza. Nada sexy, y menos para un joven que no lo necesita.

Pero eso no es todo. Una investigación que se dio a conocer en la reunión mundial de medicina sexual en 2013, reveló que el 77 % del Viagra que vende en 22 sitios de Internet es falso. Esto significa que las tabletas cuentan con apenas entre 30 y 50 % de Sildenafil, el ingrediente activo del viagra. El resto de los ingredientes son sustancias insospechadas: desde tinta para impresoras y anfetaminas hasta antibióticos.

Ante esto, los expertos recomiendan que mientras no haya diagnóstico de disfunción eréctil se abstengan de tomar esta droga, que requiere prescripción para su uso. Muchos, sin embargo, logran comprarla en cualquier lugar, sin los requerimientos médicos debidos e incluso a través de Internet. Pero lo cierto es que tomar viagra no debe ser un asunto de automedicación. Las personas que deben consultar por disfunción eréctil son aquellas que tienen problemas para lograr y mantener una erección.

Hoy, muchos hombres menores de cuarenta están teniendo problemas de este tipo y es porque la disfunción eréctil está íntimamente relacionada con la salud cardiovascular o con condiciones como la diabetes. Ese tipo de enfermedades, por falta de ejercicio y dieta, están afectando cada vez a cohortes más jóvenes.

Pero mientras ese no sea su caso no hay que recurrir a la píldora azul. Lo más probable es que no la necesite. En el estudio de Florencia, de hecho, de aquellos que tomaron viagra, 30 reportaron que la píldora les ayudó a tener una erección. Apenas 7 dijeron que sentían el pene más rígido. Pero, curiosamente, entre el grupo de los que tomó un placebo, 8 hombres reportaron lo mismo aun cuando no tomaron ningún medicamento. El poder del efecto placebo.

El experimento evaluará si al aumentar el flujo de sangre al cerebro se optimiza la cantidad de oxígeno que llega. - Foto: Archivo SEMANA

Muchas veces son las parejas las que deben tener una conversación con sus hombres y amantes para decirles que tomar viagra no va a hacer en realidad una gran diferencia en su desempeño sexual. En otras palabras, el mensaje de los expertos es que, si no necesita viagra, no lo use. Ya habrá en el futuro tiempo para gozar de las ventajas de este gran medicamento.