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Con un inversión total cercana a 5,92 billones de pesos, según DNP, el proyecto de recuperación del río Bogotá es uno de los más ambiciosos en términos de inversión monetaria. Foto: EAAB - Colombia hoy. - Foto: Río Bogotá - EAAB

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¿Cómo se financia la descontaminación del río Bogotá?

Por: José Luis Barragán Duarte

La recuperación del río Bogotá es uno de los megaproyectos con mayor relevancia en la historia de la infraestructura en Colombia en términos de inyección de recursos y para culminarlo es clave la ejecución de acciones que garanticen su sostenibilidad financiera.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

La recuperación del río Bogotá puede ser considerada una de las obras de ingeniería de mayor magnitud en la historia de Colombia en términos de inversión. Alrededor de 5,92 billones de pesos de 2012 es lo estimado para llevar a feliz término este megaproyecto, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP).

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Consignado en la sentencia del Consejo de Estado de marzo de 2014, este monto se encuentra en el rango de entre cinco y 10 billones de pesos, el mismo en el que se ubican otros hitos de la infraestructura nacional en los 211 años de la vida republicana del país.

Las plantas de tratamiento de agua residuales (Ptar) de Salitre y Canoas son las obras en los que más recursos monetarios se han dispuesto en el megaproyecto de recuperación del río Bogotá. Foto: Nicolás Acevedo

Por ejemplo, la Ruta del Sol: 7,5 billones de pesos según el documento Conpes 3571 de 2009; el Metro de Medellín: 2.537 millones de dólares según estudio de la Contraloría General de la República, es decir, cerca de 7,2 billones de pesos, y Transmilenio: 6,9 billones de pesos o 1.969 millones de dólares de 2000 según el DNP.

El costo de este megaproyecto de la cuenca hidrográfica también es equivalente a un poco más del 29% del presupuesto de inversión de Bogotá que actualmente asciende a 21 billones de pesos.

La inyección de recursos, incluso, puede ser superior. Según William Zuluaga Muñoz, director de los programas de Finanzas de la Facultad de Administración, Finanzas y Ciencias Económicas de la Universidad Ean, “desde 2010 se pueden contar millonarias inversiones que pueden ascender hoy a más 2.977 millones de dólares”.

Estos recursos, según explica el académico, abarcan rubros como la realización de estudios ambientales, adecuación hidráulica y mejoramiento ambiental de la cuenca, optimización de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre, la gestión y la administración del proyecto, además de la construcción y puesta en marcha de la PTAR Canoas.

Radiografía de la obra

Instituciones de los niveles nacional, regional y distrital aportan monetariamente al desarrollo del megaproyecto. Estas son: Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, Viceministerio de Agua y Saneamiento, Departamento Nacional de Planeación (DNP), Fondo Nacional de Regalías (FNR), Corporación Autónoma Regional (CAR), Alcaldía de Bogotá, Secretaría Distrital de Hacienda, Gobernación de Cundinamarca, EMGESA y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB).

Desde la perspectiva de la inversión, Luis Fernando Sanabria, director general de la Corporación Autónoma Regional (CAR), plantea que, cuando se habla de descontaminar el río Bogotá, no solo se debe enfocar en las acciones requeridas en la construcción de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales, sino también en “todas las actividades conexas a esta problemática”. Estas cubren desde lo que se genera en la cotidianidad de los hogares, la actividad del sector productivo y hasta la generación de energía.

El río Bogotá es el segundo más importante de Colombia y aporta cerca del 32 por ciento del PIB nacional y el 23 por ciento de la actividad agropecuaria. Foto: Nicolás Acevedo

La CAR, autoridad ambiental que lidera tres de los cinco ejes temáticos planteados por la sentencia para emprender la recuperación de la cuenca hidrográfica, ha adelantado, según cuenta, la realización de programas culturales que “invitan” a los ciudadanos, industrias y otros actores a “implementar buenas prácticas en el manejo adecuado de los residuos sólidos y líquidos (vertimientos); y ha apoyado a los municipios, junto con la Gobernación de Cundinamarca, en la construcción de las PTAR.

También ha participado, según agrega, en el desarrollo de proyectos piloto de manejo de residuos orgánicos, en abastecer de contenedores para la recolección de plásticos, y en crear alianzas con los gestores autorizados para el manejo de residuos especiales (escombros, llantas, colchones y electrodomésticos, entre otros) y de posconsumo (pilas, bombillos, medicamentos vencidos y envases de agroquímicos, entre otros).

En el caso de las PTAR Salitre y Canoas, infraestructura que tratarará la totalidad de las aguas residuales producidas por 2,3 millones de habitantes del norte y parte del centro de Bogotá, son las obras que más recursos demandan.

“La inversión para la ampliación de la PTAR Salitre asciende a 450 millones de dólares, aportados por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y el Banco Mundial, y la de la PTAR Canoas de 4,5 billones de pesos, aportados por la CAR, la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de Bogotá”, explica Sanabria.

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Según la Dirección Red Troncal de Alcantarillado de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB-ESP), para el desarrollo del diseño y obra general de la PTAR Canoas, además de los diseños detalladados de la Fase 2, la CAR aportó 36.755 millones de pesos.

El financiamiento de dicha obra se aseguró con recursos, a valor neto presente de enero de 2018, distribuidos así: 569.846 millones correspondieron a la EAAB, gracias a la firma de tres convenios; 1,5 billones de pesos de la CAR Cundinamarca, 873.614 millones de pesos de la Secretaría Distrital de Hacienda y 47.701 millones de pesos de la Gobernación de Cundinamarca. La operación se financia por intermedio de las tarifas de servicio que alcanzan un monto de 1,46 billones de pesos.

“Junto a obras como la estación elevadora de Canoas, la EAAB avanza para licitar el proyecto ambiental más importante de las últimas décadas: la PTAR Canoas, planta que permitirá descontaminar el 70 por ciento de las aguas residuales de Bogotá y el 100 por ciento de las del municipio de Soacha”, afirmó Cristina Arango Olaya, gerente general de la EAAB.

Según el Director General de la CAR, en el Plan de Acción 2020 - 2023 se incluyen dos proyectos relacionados con esta cuenta hidrográfica y cuyo propósito es transformarla: saneamiento integral y recuperación del río Bogotá, y parque lineal río Bogotá. El presupuesto asignado para estos rubros, en el trienio mencionado, asciende a 1,4 billones de pesos.

La cuenca del río Bogotá alberga más de 542 especies de animales y tiene 169 plantas registradas. Foto: Nicolás Acevedo

En Cundinamarca, la cofinanciación de la construcción de la PTAR Canoas, ubicada en el municipio de Soacha, es la meta 343 del Plan de Desarrollo para el cuatrienio 2021-2024. Según Nicolás García, gobernador del departamento, este es un compromiso adquirido, por medio de la suscripción de un acuerdo firmado en febrero de 2011, y en el que el aporte monetario es de más de 97.000 millones de pesos. Esta cifra está cubierta por las vigencias 2019-2029.

Para cumplir con la sentencia judicial, la Gobernación, por intermedio de las Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC), ha realizado varios aportes como, por ejemplo, 23.447 millones de pesos dirigidos a los Planes Maestros de Acueducto y Alcantarillado y a los Planes de Rehabilitación de Redes. Estos han beneficiado a 18 municipios.

Así mismo, sobresale el apoyo por un poco mas de 2.730 millones de pesos para el desarrollo de sistemas de abastecimiento hídrico en las zonas con mayor contaminación en 36 municipios. También aportó más de 1.437 millones para acompañar, construir y optimizar las PTAR de 11 municipios.

De otra parte, el Departamento ha dispuesto recursos para la descontaminación del río por intermedio de la firma de algunos convenios. Dos de estos corresponden al río Balsillas: el primero para la realización de estudios hidráulicos e hidrólogicos para diseñar la limpieza y mantenimiento preventivo por más de 84 millones de pesos entre octubre y diciembre del año pasado. El segundo, con la CAR, para las obras de adecuación hidráulica fue por más de 7.318 millones de pesos por un año hasta enero de 2022.

“Este gran propósito tendrá efectos socioeconómicos positivos, no solo para la población del departamento, sino para las empresas e industrias. Se podrían generar actividades económicas como el ecoturismo ambiental, deportes al aire libre, tener un río navegable. Además, las empresas que se encuentran ubicadas en estas zonas tendrían un modelo de economía circular”, aseguró el Gobernador.

Desafíos

De acuerdo con García, el principal desafío para el proyecto en términos monetarios “es lograr la sostenibilidad financiera a lo largo de los años. Debemos procurar la asignación de recursos por parte de entidades públicas y privadas para que se puedan lograr los objetivos planteados en la recuperación del río”.

El costo de las obras del megaproyecto de recuperación del río Bogotá se encuentra en el rango de entre 5 y 10 billones de pesos al igual que otros proyectos hito de la infraestructura nacional como la Ruta del Sol y el Metro de Medellín. Foto: CAR

El mandatario reconoce que la emergencia sanitaria mundial, provocada por la covid-19, puede generar atrasos en el cumplimiento de los proyectos y reducción en el presupuesto asignado para su ejecución. Sin embargo, advierte: “Esto no quiere decir que los recursos establecidos para el cumplimiento de las metas del río Bogotá no se realicen con los rubros proyectados”.

También, plantea como un reto la operación, mantenimiento y sostenibilidad de las PTAR ubicadas en los municipios de esta unidad territorial colindantes con la cuenca hidrográfica.

Por su parte, Luis Fernando Sanabria, director General de la CAR, reseña como mayor desafío financiero una conjunción de hechos intangibles y tangibles.

Llograr que los habitantes no solo de la cuenca, sino del país, reconozcan al río Bogotá y dejen de darle la espalda. Que se comprometan a cuidar el río y aprender más sobre el mismo, aunado con la culminación de las PTAR Salitre y Canoas, la adecuación hidráulica y la restauración ecológica que contribuirá a devolverle la vida al río, en especial a la cuenca baja”, planteó el funcionario.

Desde la academia, la mirada futura en este campo abarca varias dimensiones.

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Según Zuluaga Muñoz, de la Universidad EAN, si el objetivo final es “transformar el río Bogotá en un activo ambiental para la región”, los desafíos financieros incluyen, entre otros, “asegurar una efectiva ejecución de los 1.714.3 millones de dólares (seis billones de pesos) de la inversión estimada en la PTAR Canoas y otros pendientes para finalizar el proyecto, evitando retrasos y sobrecostos”.

También, plantea la implementación adecuada de un modelo tarifario para el servicio de tratamiento de aguas residuales en cada uno de los 47 municipios en Cundinamarca que corresponda a los beneficios ambientales derivados de la operación del proyecto.

Por su parte, Óscar Alfonso, docente investigador de la Maestría en Economía del Desarrollo Metropolitano y Regional de la Universidad Externado de Colombia, planteó que es “inconveniente seguir pensando al río Bogotá en términos de cuencas, de la alta, de la media y de la baja” e hizo un llamado a que “la integralidad de las actuaciones es crucial”.

“Si se continúa haciendo mal uso de los afluentes, los esfuerzos financieros en la PTAR Canoas y en el conjunto del proyecto será malgastada. Pero si se interviene integralmente, los costos ambientales de la actividad económica se reducirán y las actividades económicas reducirán el costo intermedio del consumo del agua”, aseguró.

El académico planteó como desafío financiero que haya “continuidad de los recursos para que las intervenciones integrales no se detengan, y la flexibilidad en el entendido que es un proyecto reparador de un ecosistema extremamente deteriorado”, aseguró.

Concluyó afirmando que, bajo este planteamiento, es potencialmente posible pensar en que eventualmente se requierán para su ejecución recursos complementarios.

La recuperación del río Bogotá es uno de los megaproyectos con mayor relevancia en la historia de la infraestructura en Colombia en términos de inyección de recursos y alcanzar su feliz término es clave la ejecución de acciones que garanticen su sostenibilidad financiera.