Barcelona, un destino romántico para millones de turistas y famosa por edificios de Gaudí como la casa Milá o la Sagrada Familia, también sufre las consecuencias del cambio climático. En los últimos años la temperatura media de la ciudad subió más de dos grados, lo que despertó las alarmas de las autoridades locales y el interés de los ciudadanos para hacer algo al respecto. Le puede interesar: El planeta primero: cuatro luchas, cuatro voces De este modo, la comunidad está desarrollando planes medioambientales muy ambiciosos, con el objetivo de que para 2030 Barcelona cuente con 160 hectáreas de nuevas zonas verdes, esto significa un metro cuadrado más por habitante.