A principios de los noventa, Alquería se la jugó por desarrollar el proyecto de leche larga vida, cuya inversión empezaba con unos US$2 millones. La iniciativa se inició unos años después, con crédito. Pero los intereses empezaron a subir 20% y 30% cada año y con 80% de los créditos a la vista, es decir, a menos de dos años. Así se recuperó Alquería de su crisis de caja.