Los artistas, ilustradores, escultores y fotógrafos echan mano de las redes sociales como Instagram, Twitter, Facebook, Tumblr o Pinterest para dar a conocer sus trabajos. Y lo hacen porque tan solo con un click los comparten, no hay intermediarios y tienen contacto directo con el público. En estas épocas muchas obras se piensan solo para las redes, donde los artistas comparten, en vivo y en directo, todo el proceso creativo. Basta con tomar una buena foto de la obra y echarse al agua. “Nos gusta seguir a los artistas, conocer sus vidas. Hay un rasgo de individualidad que los hace vulnerables y atractivos”, comenta el crítico de arte Lucas Ospina frente a una tendencia que no solo se aplica a los más jóvenes, que crece cada vez a nivel mundial y que en Colombia no es la excepción. La paisa Camila López no olvida que hace cuatro años, cuando apenas empezaba a compartir sus cuadros en Facebook, vendió uno por 250.000 pesos a un fotógrafo brasilero radicado en Nueva York. “Ahí me di cuenta del gran potencial de esta red, que hasta personas de afuera podían conocer mi trabajo y comprarlo”, recuerda. Entre tanto, el ilustrador Tobías Arboleda señala que ahora más de la mitad de sus clientes llegan gracias a la difusión de su trabajo en redes. Un caso más: La bogotana Lizeth León no estudió artes pero eso no impidió que compartiera en Twitter-donde es conocida como ‘cucharita de palo’-, las ilustraciones que hizo de varias fachadas en distintos barrios de Bogotá. Mostró su trabajo en una plataforma web de financiación colectiva para pagar su primer libro (‘Fachadas bogotanas’) y en la que aspiraba a recaudar 8.500 dólares en 40 días. Sus expectativas se quedaron cortas: ni siquiera se cumplió el plazo cuando ya había recaudado 11.300 dólares. Pero no todo se limita a la venta de obras. Otros, simplemente, prefieren experimentar con nuevos estilos e interactuar con el público. Es el caso del bogotano Sergio Román quien señala que su trabajo solo lo piensa para internet y que se inspira en todo lo que circula en las redes, como los memes. También se destaca el diseñador Hernán Sansone, @elciclopemiope, quien desde hace más de tres años comparte un dibujo a diario en Instagram. El ejercicio de todos los días, la retroalimentación con sus seguidores y conocer otros artistas ha sido lo que más le ha aportado su presencia en las redes. Hay otras oportunidades a explotar: “también puede ser el abrebocas para visitar una galería real”, añade el artista tolimense Carlos Villabón. Y si en el país se habla de una tendencia que cada vez se hace más fuerte, a nivel internacional no dejan de presentarse casos que llaman la atención. Una de las propuestas más atractivas es la de la británica Millicent Hailes, quien con sus fotografías artísticas ha atraído a más de 16.000 seguidores en Instagram, su red favorita, porque, según indica, “es muy visual, me permite mostrar quien soy a través de mis fotografías, me permite compartir un mensaje fuerte, poderoso y sensual”. En esa misma línea otro trabajo a destacar es el de Amalia Ulman, una artista de origen argentino que vivió por muchos años en España y luego se formó en Londres. Con más de 77.000 seguidores, Ulman es una celebridad en Instagram, donde le apuesta a todo tipo de ilustraciones, montajes y fotografías en las que representa a la mujer de hoy. No menos interesante es el trabajo de Peter Stemmler, quien se hace llamar ‘Peekaso’ y que usa Tumblr para compartir ilustraciones cómicas, muchas de ellas con picante erótico. “Comparto la idea de que aquello que se le pueda llamar arte es arte. Tan solo me faltaba encontrar un público, y hoy en día las redes sociales son fundamentales para eso”, indica. Esta tendencia también aplica para los artistas más reconocidos. Uno de los más famosos es el activista y artista contemporáneo chino Ai Weiwei quien comparte en Instagram sus obras y sus performances, muchos de los cuales no son muy bien vistos por el gobierno chino. Otro que está presente en Instagram es el grafitero británico Banksy quien usa esta red como ventana para compartir sus trabajos satíricos sobre la política. El británico Damien Hirst y el japonés Takashi Murakami, dos de los artistas más caros del momento, también se metieron de lleno en el mundo de las redes sociales. “En conclusión no hay ningún obstáculo para que un proyecto artístico pueda funcionar significativamente en las redes sociales si se concibe desde ahí y circula por esa plataforma”, señala Jaime Cerón, curador de la Fundación Misol. No le falta razón. Hoy, el arte se encuentra en medio de la gran red. Se trata de una galería virtual que no para de llamar la atención y que cada vez tiene obras más atractivas y, ante todo, originales.