De acuerdo con el documento del Banco Mundial, la incorporación de estas inversiones en el desarrollo territorial reducirá tanto la migración a las ciudades como el número de desplazados internos y promoverá la paz y la seguridad. Adicionalmente, según estudios realizados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), 318 municipios ya están en riesgo de escasez de agua y la tendencia a largo plazo sugiere que muchos más seguirán este curso pues el cambio climático está aumentando las anomalías en las precipitaciones y se predice que las temperaturas promedio aumentarán hasta 2,14 grados centígrados para el cambio de siglo. Lea también: Latam dice que el negocio aéreo "no es viable" sin ocupación del 100% El documento dice que “el resultado probable será un mayor número de sequías e inundaciones, El Niño y La Niña más frecuentes e intensos, y una rápida y continua pérdida de glaciares, que ya se han ido en un 60% en los últimos 50 años”. Otro problema importante es que se están contaminando cada vez más las aguas de Colombia y dañando sus ecosistemas. En muchas regiones, las aguas están tan contaminadas que el contacto directo es peligroso. Las cargas sanitarias impuestas por la contaminación del agua y la contaminación crean círculos viciosos de pobreza, desigualdad y movilidad forzada. Le puede interesar: Colombia alista Conpes de ‘fintech‘ para habilitar la entrada de tecnologías La contaminación del agua y la incertidumbre de las precipitaciones también están afectando la estabilidad de los ingresos agrícolas, que son fundamentales para las prósperas áreas rurales y remotas del país. Colombia, es un país con uno de los mayores desplazamientos internos del mundo y según el Banco Mundial, está experimentando incertidumbres en las precipitaciones y una creciente contaminación del agua que está acelerando los desplazamientos, dificultando al Gobierno el diseño de planes de desarrollo territorial y políticas inclusivas en las zonas rurales. Si bien el país ha tomado medidas críticas para mejorar el marco institucional del agua, el sector aún se rige por numerosos intereses, leyes y fuentes de financiamiento en competencia, que fragmentan los diseños, la implementación y el monitoreo de las políticas y la inversión. Le recomendamos leer: EE. UU. no participará en programa para vacuna de la covid de la OMS Además, todavía existen brechas sustanciales en los servicios de agua, con una cobertura de agua administrada de manera segura clasificada en solo el 73% a nivel nacional (40% en áreas rurales) y la cobertura de saneamiento administrado de manera segura en solo el 17%. ¿Cómo ha impactado la pandemia? De acuerdo con el informe, la pandemia de la covid-19 ha impuesto enormes limitaciones a los proveedores de servicios de agua en Colombia. Mantener la continuidad del servicio e incluso aumentar los niveles de suministro de agua durante la fase de emergencia de la crisis ha sido un gran desafío para los proveedores. Lea a continuación: Déficit de cuenta corriente de Colombia bajó en el primer semestre de 2020 La presión adicional sobre los proveedores de servicios de agua ha resultado de menores ingresos (a medida que los hogares luchan por pagar las facturas y los mandatos públicos para aumentar el suministro de agua), mayores costos (horas extraordinarias, contratación de mano de obra e importación de insumos como productos químicos), prestación limitada de servicios y cobertura (en áreas sin acceso al servicio o con poca continuidad) y presiones del servicio de la deuda (para reembolsar el financiamiento de las IFI, bancos locales y asociaciones público-privadas). Estos problemas que han surgido con la pandemia son un llamado a reforzar el desarrollo del sector y promover mayores asignaciones de fondos públicos. El agua y el saneamiento son servicios esenciales que, si se limitan a interrupciones o suspensiones, podrían rápidamente resultar en una acumulación de costos de capital humano para la economía.