El rápido cambio tecnológico presente, con los grandes avances en las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), así como la biotecnología y los nuevos materiales, plantean una serie de oportunidades y desafíos a la sociedad y la estructura productiva de los países. Aquellos países que no logren adaptar para sí las transformaciones impulsadas por las nuevas tecnologías en la industria, agricultura, salud, medio ambiente, energía, educación y otros sectores, corren el riesgo fatal de quedarse a la zaga en términos de desarrollo y bienestar. En el caso particular de los países en desarrollo, se profundiza la llamada brecha tecnológica que los separa del mundo industrializado Al interior de la "nueva economía del conocimiento", se considera que la innovación juega un papel central en los distintos procesos económicos. A nivel macro, existe evidencia de que la innovación es el factor dominante de la competitividad internacional, y por tanto del crecimiento económico nacional, y la determinación de los patrones internacionales del comercio mundial. A nivel micro (al interior de las empresas) la I&D, cuyos resultados se deberían traducir en innovación es considerada como factor que mejora la capacidad de una empresa para absorber y aprovechar nuevos conocimientos de todo tipo, no sólo de tipo tecnológico. Por tanto, de mejorar y mantener su posición competitiva. En términos generales, el progreso tecnológico se refiere a la introducción de cualquier cambio en la aplicación de información al proceso de producción de tal forma que se incremente la eficiencia.  Todo esto resultante o bien en la fabricación de un producto dado con menores recursos (esto es, menores costos), o la elaboración de nuevos o mejores productos. La innovación se refiere a la asimilación y explotación exitosa de una invención para la mejora de procesos o introducción de nuevos productos o servicios en el mercado. Por su parte, el desarrollo tecnológico se refiere a las actividades involucradas en conducir la invención a un uso práctico. El Libro Verde de la Innovación de la Unión Europea señala: " la innovación se considera como sinónimo de producir, asimilar y explotar con éxito una novedad, en las esferas económica y social, de forma que aporte soluciones inéditas a los problemas y permita así responder a las necesidades de las personas y de la sociedad". Se conoce como invención al incremento en el conjunto del total del conocimiento tecnológico de una sociedad dada, el cual es la suma de todos los conjuntos de conocimiento tecnológico individual. Empero, no todas las invenciones son susceptibles de tener un uso práctico e incorporarse y convertirse en como tecnologías en el proceso de producción. De igual forma, existe un tiempo de maduración antes de que una invención pueda convertirse en tecnología. Por tanto, la invención y la innovación son complementarias pero no excluyentes. En el corto plazo, esta complementariedad no es perfecta. De hecho es posible que se dé una innovación sin una invención, pero también puede ser posible que una invención conduzca a una innovación de tipo radical que impacte procesos, productos y servicios. Como ejemplo se podría citar el caso de la investigaciones en el genoma humano, que ha conducido  innovaciones radicales y disruptivas en las industrias de la salud, farmacéutica, química, bioinformática, etc.  En el largo plazo, las sociedades tecnológicamente creativas son tanto innovadoras como inventivas. Sin invención, la innovación eventualmente habrá de desfallecer y desacelerar su marcha hasta detenerse para obtener un estado estacionario. Diversas metodologías aceptadas internacionalmente, constituyen las referencias clásicas en la tipificación de conceptos y medición de los insumos y los resultados económicos y tecnológicos de la I&D y la innovación. Entre ellas encuentran el Manual de Frascatti, el Manual de Oslo y el Manual de Canberra. Según en el Manual de Oslo de la OCDE, que es la referencia actual a nivel internacional, las actividades de innovación tecnológica de producto-proceso (TPP), la define como todos aquellos pasos científicos, organizacionales, financieros y comerciales orientados a la implementación de productos o procesos nuevos o tecnológicamente mejorados. Algunos pueden ser propiamente innovadores en sí mismos, mientras que otros pueden no ser novedosos, pero si necesarios para la implementación.