Mucho se vivió, y mucho se fue, en este año que termina pronto. Crisis económicas, altibajos en el precio del petróleo, pirámides con tilde de sed de dinero fácil, bancos quebrados por malos manejos y alta exposición a riesgo, deforestación masiva de bosques y selvas tropicales para obtener terrenos habilitados para cultivo de palma, deshielo de los cascos polares, caída de precios del cobre, y el boom del Forex como inversión moderna, entre otras cosas. Definitivamente el 2008 será recordado como un año de grandes transformaciones, ajustes bruscos económicos, desplomes de gigantes, y sobrevivencia de pequeños como una dura lucha entre David y Goliat.     La pregunta lógica que resulta es: ¿Qué pasara en este año que comienza? Los más preparados analistas apuntarán sus lápices hacia un mundo imaginario derivado de algunas realidades para crear un pronóstico que podría ser alentador o todo lo contrario. Titulares de periódicos y revistas buscarán desesperadamente introducir las mejores oportunidades de negocio y nuevas tendencias de liderazgo; y los nuevos “gurús”, que nacen como el ave fénix en circunstancias turbulentas, serán el faro que guíe la dirección de algunas de nuestras decisiones y tendencias espirituales. Ese mismo terreno, será el que marque el campo de acción para nuestro año impar, que será seguido por muchos con optimismo y seguridad dependiendo de lo que vaya aconteciendo. Sin embargo, quiero colocar mi cuota al expresar cual sería el año que si añoro.     No quiero empezar con la misma lista de deseos transcendentales al expresar que quiero la paz y mayor crecimiento económico. Quiero bajar esas ideas y expresar una vez más, que la paz no llega caída del cielo, si no por el contrario, es fruto de un trabajo enorme de cada uno de nosotros. Esta basada en el simple hecho de mirarnos en el espejo y prometernos a nosotros mismos que la violencia no tiene entrada en nuestras casas y que la solidaridad será la llave para compartir lo mejor que tiene cada uno de nosotros. Añoro un día donde los médicos regalen su tiempo para atender a tantas personas sin cobertura, o los mejores ingenieros formen una asociación donde cada año, una escuela sea construida por municipio, o los empresarios exitosos regalen asesoría a aquellas empresas que apenas comienzan. La verdad, es muy cómodo pensar que es responsabilidad del Estado suplir todas las necesidades, o de ciertas instituciones, pero al manejar en grupo ciertas necesidades básicas por parte de personas como usted o como yo, se pueden obtener resultados extraordinarios. Ya es hora que cada uno de nosotros aseguremos un futuro mejor para los nuestros, como para los ajenos.     Es importante mencionar que un mayor crecimiento económico se basa en el trabajo duro y constante de cada uno de nosotros. Los empresarios, gente innovadora con el empuje necesario de alcanzar sueños, deben estar listos mas que nunca, para emprender esos viajes que han estado colocando en papel. Esa innovación temeraria tendrá resultados al contagiar a todos en la búsqueda de un desarrollo de una cultura de trabajo duro. No quiero mas dinero fácil! No quiero recibir dinero fácil! No quiero ser victima del dinero fácil! Esos tres ideales deben ser el objeto que debemos introducir en planes futuros ya que siempre seguimos siendo victimas del dinero fácil, ese voraz enemigo del trabajo y acérrimo conspirador de sueños fugaces. Nos emociona por momentos, pero nos amarga por años.      El año que añoro es aquel donde cada uno de nosotros, en la medida de nuestras capacidades, pueda contagiar a otros con el firme amor a ser solidarios, honestos, amantes del trabajo duro, y enemigos del dinero fácil. Tal ves, la recompensa no llega en la manera material que algunos esperan, pero la recompensa final llega al poder cambiar el curso de nuestra vida hacia caminos mas claros y constructivos. El dinero siempre sigue a tus sueños, no a la inversa. Mr. D