Los habitantes de la Región del Río Ariari, en el departamento del Meta, se la están jugando por el turismo. Luego de décadas en las que tuvieron que presenciar y vivir la dureza del conflicto armado, hoy quieren darle la vuelta a la página y empezar a contar una nueva historia a partir de las oportunidades que les brinda la naturaleza y las actividades culturales son una buena excusa para llamar la atención de propios y extraños. El Festival de la Cosecha Llanera, que se realiza en el municipio de Granada y el Festival Frutícola del Llano y el Café, que se lleva a cabo en Lejanías, son dos actividades con las que los pobladores de esta zona del país, dan a conocer no solo su potencial productivo; sino el trabajo que como comunidades realizan para sacar adelante iniciativas con las que muestran la riqueza de sus suelos. Si bien se trata de festivales con años de tradición, especialmente el de Granada, que este año tendrá lugar entre el 16 y 19 de agosto en su versión número XXVI, es ahora con la firma del proceso de paz que los habitantes de estos municipios ven en ellos una oportunidad para que más turistas lleguen al lugar y además de conocer esta muestra cultural, puedan tener acceso a los lugares de entretenimiento y diversión que ofrece la región y que durante décadas fueron inexplorados por cuenta de la presencia de grupos al margen de la ley.
Campesinos de la vereda Sardinata en Granada, Meta, se reúnen para armar la carroza con la que concursarán en el Festival de la Cosecha. Foto: Liliana García/Instituto de Turismo del Meta Todos los años en agosto, más de 20 veredas del municipio se dan cita para exhibir el trabajo comunitario que se refleja en coloridas carrozas, que son elaboradas con productos como cacao, aguacate, guayaba, naranja, mazorcas, limones, maracuyas y piñas, entre muchos otros, que hacen parte de la amplia oferta que en materia frutícola tiene esta población. Le puede interesar: Colombia tendrá política pública contra la pérdida y el desperdicio de alimentos Edgar Saavedra, artesano y escultor de carrozas, señala que este tipo de proyectos se adelantan con el fin de mantener una tradición, que los habitantes esperan que pase de generación en generación, pues es tan grande la riqueza del campo en esta zona, que es importante que los jóvenes se enamoren de lo que hacen sus ancestros. Para armar las carrozas, los vecinos comparten labores y funciones además de los frutos con las que se elaboran; consolidando un trabajo comunitario orientado a mostrar la riqueza cultural y productiva a través de este arte. Carretillas de Lejanías En Lejanías, el Festival Frutícola del Llano y el Café, que se realiza en octubre, es el escenario para cumplir con este objetivo. En este caso, en carretillas los campesinos plasman sus particulares proyectos, formas y colores con frutas y granos de la región. El objetivo de este festival es visibilizar el municipio y a través de la cultura abrirse un espacio con el concurso que se realiza en tres categorías: rural, urbana y carretilleritos. Esta última con el objetivo de que este legado no se pierda.
Las carretillas del municipio de Lejanías contienen un componente de frutos de la región y otro de granos. Foto: Liliana García/Instituto de Turismo del Meta Los campesinos han empezado a trabajar para articular esta iniciativa con los proyectos de turismo, con la idea de que las carretillas se puedan exhibir todo el año para que quienes visitan el lugar, puedan conocer esta experiencia. Este municipio está bañado por el río Güejar, afluente que a lo largo de su recorrido ofrece diversas atracciones que pueden ser visitados por aquellos a quienes les gusta la naturaleza. Lejanías tiene una gran fortaleza y es estar ubicado en el piedemonte llanero, lo que le permite contar con todos los pisos térmicos en los que se pueden cultivar diferentes productos agrícolas, a tal punto que hoy se siembran frutos que antes no se cultivaban como el marañon y mangostino, que no son nativos, sino que se dan gracias a la oferta climática. Los festivales son, sin duda, un homenaje a la riqueza agrícola de la región, pues las carrozas y carretillas son adornadas con muestras de sus cosechas. Patrimonio inmaterial Hoy los dos municipios trabajan para que estas iniciativas (carrozas y carretillas), sean declaradas como patrimonio inmaterial. En el caso de las carrozas, ya cuentan con la declaración municipal y departamental y ahora se encuentran en la elaboración del Plan Especial de Salvaguarda, documento en el que quedará plasmado lo que se hará para salvaguardar esta tradición de la comunidad. Lea también: 12 innovaciones para acabar con el desperdicio de comida Se espera que este Plan qesté listo y pueda presentarse en el próximo mes de septiembre, con la idea de tener la declaratoria nacional por parte del Ministerio de Cultura, el próximo año. En Lejanías, el propósito es el mismo y en este momento trabajan para obtener el reconocimiento por parte de la Gobernación, pues ya cuentan con la del municipio. Se trata de hacer una exaltación de lo que hacen los campesinos, sus formas de producir, cultivar y generar riqueza para no solo abastecer las necesidades alimentarias de los habitantes del oriente del país, sino también los de otras regiones, especialmente Bogotá, destino al que es enviada la mayor parte de estos productos.