No bien se reponía el país de la tragedia que dejó la desaparición bajo las aguas del río Cauca de 16 mineros en Riosucio (Caldas) cuando la quebrada Liboriana resolvió, en la madrugada de este lunes, arrasar con una parte de Salgar (Antioquia), luego de una noche de copiosas lluvias. Salgar, municipio ubicado a 97 kilómetros de Medellín y con una población de 18.000 habitantes, terminó convertido en un lodazal. Las autoridades hasta ahora han señalado que los muertos son 48 y un número similar de heridos, pero se estima que la cifra crecerá en la medida que avancen el trabajo de los organismos de socorro. Por su parte, los damnificados, mayormente del corregimiento de Santa Margarita y dos sectores urbanos, esperan a que los censen. Se estima que serán cientos. La corriente de agua corre cercana al centro del poblado. Tanto el presidente Juan Manuel Santos como el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, se dirigieron hasta el lugar de la tragedia. Los acompañó el director de Gestión de desastres, Carlos Iván Márquez. Desde luego, las familias más humildes, las que están a las orillas de la quebrada, fueron nuevamente las más afectadas. No solo pusieron la mayoría de las víctimas, sino que además perdieron enseres y su sitio de residencia. Por lo menos 30 casas estarían inhabitables tras la creciente. Rescate La Fuerza Aérea ha apoyado en las labores de rescate y según fuentes de la institución, se han entregado 2.000 kilos de ayuda para coordinar la atención de la emergencia. Tres helicópteros de Policía Nacional y personal del grupo Ponalsar (grupo especial de recate) se han desplazado a la zona para adelantar labores de socorro. Más de 160 hombres del Ejército trabajan en la atención de emergencia y se calculan que las Fuerzas Armadas han evacuado hasta el mediodía a 100 personas de viviendas en alto riesgo. A la par de las operaciones de socorro, autoridades e ingenieros militares evalúan estado de las viviendas.