Lector, investigador, curioso por el origen del hombre, profesional como médico y cirujano general, pero sobre todo intuitivo ante la energía de las personas. Ese es el doctor José Bulla, padrino de nacimiento de Egan Bernal. Con esa capacidad y carácter, decidió el nombre del campeón del Tour de Francia 2019 y el Giro de Italia 2021, pues desde el vientre de Flor Gómez visualizó la huella que dejaría en el mundo.

“El papá de Egan era ciclista, pero por razones de fuerza mayor no continuó en el deporte. Cuando se enamoró de la mamá de Egan, cualquier día fue a mi casa con cólicos convencida de que estaba intoxicada. Yo la miré y le dije que estaba embarazada de un niño que sería un campeón. Además, le comenté: y te ruego que me dejes ponerle el nombre y ser el padrino de bautizo. Al mes se confirmó el diagnóstico y el bautizo fue después de buscar en libros griegos”, le aseguró el doctor a SEMANA TV.

A SEMANA, el doctor Bulla le aclaró que Egan no nació en Zipaquirá. La primera vez que abrió los ojos al mundo fue en Bogotá, pero de inmediato después de recibir al campeón se trasladaron al noreste de la capital: “Se presentó una urgencia y a la mamá tocó llevarla a Bogotá, pero él se vino de una para Zipaquirá, por eso decimos que es de aquí”, dijo el doctor.

El nombre Egan, al repetirse varias veces, permite pronunciar la palabra “gané”, muestra de lo que es hoy a sus 24 años, todo un ganador: “Se lo pusimos (el nombre Egan) porque sentí que era algo especial, significa ‘el campeón venido del cielo’ o ‘el campeón que camina con fuego’ y miren, se están dando las cosas”, agregó el padrino de Egan.

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Este profesional en medicina asegura que con su experiencia ha logrado descubrir quién es especial y quién no. Sobre la fisionomía de Egan, el doctor Bulla acreditó los rasgos de sus padres: “El papá de Egan tiene características indígenas, la mamá tiene otro biotipo y el mestizaje producto es un resultado maravilloso. Eso, más la dedicación al hijo, el amor pese a la humildad, pues ellos siempre lo apoyaron para un deporte difícil. Y el resultado es un niño dedicado, juicioso”, contó Bulla.

El padrino de Egan Bernal también acompañó al joven en su proceso cuando fue ciclomontañista: “Empezó a entrenarse desde pequeño, aguantaba el dolor, lo controlaba, asimilaba el sufrimiento porque en cada carrera de ciclomontañismo había una medalla, así creció. Logra campeonato mundial y luego, mucha gente, hasta yo intervine, pasó a ruta. Cuando llegó al Androni (el primer equipo ciclista de Bernal) se aterraron con su fuerza, potencia y decían que era una revelación, alguien espectacular por sus capacidades físicas”, contó.

Sobre los dolores lumbares y el hecho de que Egan tiene una pierna más larga que la otra, el doctor Bulla aseguró en SEMANA que todos los seres humanos tenemos una parte más grande o pequeña que la otra, esto es, que no hay simetría en el cuerpo: “A Egan le tocó la pierna y eso influye porque la bicicleta es como un vestido, tiene que ser exacto, y el pedaleo que él hace tiene que ser constante y eso influye en el comportamiento, en la vasculación de cadera, en la región lumbar y dorsal, y produce esos dolores. Egan está con los mejores especialistas”, aseguró.

El caso de Egan no es el único que ha logrado predestinar el doctor José, pues según cuenta, así le pasó con un ingeniero mecánico, profesor en dos universidades de España y con quien tuvo la oportunidad de estar en su crecimiento. Fue, dice en su relato, un hombre becado durante toda su vida: “Sentí y siento una emoción grande cuando hablo con él porque es una luz maravillosa, como Egan”.

El calificativo de superdotado o fenómeno que algunos le dan a Egan, el doctor Bulla prefiere reemplazarlo por “un ser humano común y corriente con dotes espectaculares, cuya disciplina lo llevará a darle muchas sorpresas al mundo”.

Además, dijo que es importante la selección de un nombre para los seres humanos: “Como padre, se desea asignar un nombre que vibre en esa persona. Que crezca cada vez que uno la llame. Hay que ponerlo con determinado significado porque es especial, para que cuando lo nombres le hagas vibrar cada molécula de su ser”.

El médico José Bulla finalizó mandándole un mensaje a su ‘campeón caído del cielo’: “Lo felicito, volvió a encontrar su derrotero y demostrando lo que es. Es un ser humano y siente cansancio y dolor. Un mensaje para la nación es que nos apreciemos como seres humanos”, cerró en entrevista con SEMANA.