Aunque el nombre de Andrea Palladio sólo les dice algo a quienes conocen de historia del arte y la arquitectura, desde hace 500 años su impronta forma parte de la vida cotidiana y del imaginario de casi cualquier habitante del planeta.Palladio, quien nació hace 500 años (más exactamente el 30 de noviembre de 1508), no sólo fue uno de los más brillantes arquitectos de la historia, sino que creó un estilo que aún hoy día se utiliza y que, en muchos casos, es paradigma de lujo y distinción. ¿Quién no ha visto las fachadas de la Catedral de San Pablo, en Londres, Tara (la casa de Scarlett O' Hara en Lo que el viento se llevó), las mansiones de los magnates de series como Dinastía, la misma Casa Blanca, por no hablar de casinos en Las Vegas y ciertas fincas de recreo en Colombia? Esas fachadas de villas y palacios, inspiradas en la arquitectura clásica griega, hoy forman parte del patrimonio de ciudades y zonas rurales, casi todas en la región del Veneto, como Vicenza, Padua, Treviso y la propia Venecia. Una herencia que sigue vigente cinco siglos después de su nacimiento.Pero, además de sus obras, Palladio también dejó una obra capital para el desarrollo teórico de su oficio: Los cuatro libros de arquitectura (I quattro libri dell'Architettura), escritos en 1570 y reeditados 10 años más tarde, que fueron el canon de la arquitectura occidental en los siglos siguientes. Esta obra influyó en sir Christopher Wren, el gran transformador de Londres tras el incendio de 1666, quien a su vez fue uno de los precursores de estilos neoclásicos como el georgiano inglés y el federal de Estados Unidos.El gran escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, de viaje por Italia, pasó por Vicenza en 1786, y aprovechó para admirar las villas y los palacios palladianos. "Esta arquitectura está hecha para colmar la mirada con su grandeza real y su corporeidad. La bella armonía de sus dimensiones sosiega nuestro espíritu", escribió en su diario. Andrea di Pietro dalla Góndola (su verdadero nombre), nació en Padua, actual Italia, en un hogar más bien humilde. Su padre, Pietro dalla Gondola, era molinero. A los 13 años entró al taller del cantero Bartolomeo Cavazza da Sossano, en su ciudad natal, y comenzó a familiarizarse con los materiales de la construcción. En 1524, se trasladó a la vecina ciudad de Vicenza, donde se enroló como ayudante en las obras de Giovanni de Pedemuro. Esto le permitió poco a poco contactarse con la aristocracia local. Hacia 1535 conoció a Giangiorgio Trissino, un noble muy aficionado a las letras, quien lo contrató para que participara en la construcción de la villa Trissino. Él le sugirió que cambiara su nombre por el más clásico de Palladio, que significa "sagrado para Pallas Atenea" (la diosa griega de la sabiduría); lo protegió para que pudiera estudiar arquitectura, lo llevó a Roma, donde Palladio, además de entrar en contacto con personajes de la talla de Miguel Ángel, estudió las ruinas romanas y estudió la obra del arquitecto Vitruvio, y como resultado de sus investigaciones publicó en 1554 Le Antichità di Roma, una sobresaliente guía sobre las ruinas romanas. A partir de 1540 comenzó a ejercer como arquitecto en propiedad. Unos 10 años después conoció al noble veneciano Daniele Barbaro, quien le abrió las puertas a la nobleza de Venecia y, en los años 70, los últimos de su vida, fue arquitecto oficial de la República Serenísima de Venecia.Entre su muy fecunda obra se destacan edificios religiosos y públicos, entre ellos las iglesias San Giorgio Maggiore, San Franceso della Vigna y del Redentor (todas en Venecia), así como la reconstrucción de las galerías del ayuntamiento de Vicenza y el Teatro Olímpico en esa ciudad, obra que terminó el arquitecto Vincenzo Scamozzi tras la muerte de Palladio. Además, dejó obras privadas muy célebres, como los palacios Chiericati y Thiene, y las villas Badoer, Barbaro, Emo, La Rotonda y Foscari.Palladio no fue el primero en explorar el diseño clásico, que pocos años antes había llamado la atención de maestros del renacimiento como Donato Bramante. Pero Palladio se apropió de manera muy libre de los motivos romanos, pues su finalidad no era seguir unas reglas ya establecidas, sino adaptarlas a las exigencias particulares de la ubicación y de las necesidades funcionales de cada una de sus edificaciones. Además, fue el primer arquitecto que desarrolló un sistema organizado para distribuir las habitaciones privadas. También fue el primero que utilizó pórticos con frontones, propios de los templos clásicos, en residencias y palacios. Varias ciudades del mundo han organizado eventos académicos y turísticos. Vicenza, a sólo 40 minutos en tren desde Venecia, la ciudad que conserva más obras suyas, propone diversos itinerarios por la ciudad y las villas de los alrededores.