El dolor es aquella sensación de molestia, malestar o incomodidad que se pone de manifiesto por el sistema nervioso como resultado de lesiones, golpes, inflamación, etc. Normalmente cuando estas situaciones ocurren, tu puedes identificar la causa e indicar el sitio en donde te está doliendo. Sin embargo, tu perro no lo puede hacer de la misma forma, motivo por el cual hace uso de su lenguaje corporal y entonces, resulta importante observar a tu mascota para conocerla mejor y poder identificar las señales que transmite con su cuerpo y con su comportamiento. 1.    Vocalizaciones excesivas: -    Quejidos -    Gruñidos -    Aullidos -    Lloriqueos -    Gemidos 2.    Cambios posturales: -    Cojeras -    Cambios en la movilidad: le cuesta levantarse o acostarse, se mueve más lentamente o no quiere moverse, se recuesta solamente de un lado, no quiere correr, caminar o subir escaleras. -    Postura diferente: esconde la cola, se nota rígido o con la espalda arqueada. 3.    Cambios conductuales: -    Agresividad: un perro adolorido puede tornarse agresivo e incluso puede llegar a morder como reacción instintiva. -    Falta de apetito: de un momento a otro, disminuye su interés por la comida sin razón aparente. -    Agitación: se fatiga mucho más rápido de lo normal, no logra ponerse cómodo y se nota inquieto. -    Sueño: duerme más de lo normal o presenta problemas para dormir. -    Evasiones: busca escondite o huye del contacto con otros animales y con la gente. 4.    Conductas repetitivas: -    Lamido: se mira la zona del cuerpo en la que tiene dolor, se lame y también lame el suelo o la pared insistentemente. -    Rascado: se rasca y se muerde constantemente en determinada zona del cuerpo. -    Dolor de cabeza: esconde la cabeza, se mantiene en lugares con poca luz y se recuesta contra la pared. 5.    Expresiones faciales: -    Ojos: se frota con frecuencia, tiene las pupilas dilatadas, los ojos entrecerrados, ojos vidriosos, rojizos o con nubosidades, secreción constante. -    Orejas: mantiene las orejas agachadas, hacia atrás, calientes y constantemente sacude la cabeza. -    Boca: salivación aumentada, deja caer el alimento o no quiere comer ni beber.