Al asesor de comunicaciones de Presidencia Gustavo Pombo le mamaron gallo duro y parejo la semana pasada. Sus colegas asesores José Miguel Sokoloff y Darío Vargas le hicieron creer que iba a ser nombrado ministro de Comunicaciones en la crisis. Dos ministros se sumaron a la pega y Pombo se dejó convencer de que tenía que volar rápidamente de Miami a Bogotá para oficializar el nombramiento. Emocionado, compró tiquete, pero cuando el Presidente se enteró del chiste llamó por teléfono y desmontó toda la operación.