La propuesta de Petro de comprarle las tierras de los ingenios azucareros a Carlos Ardila Lülle fue una metida de pata. Aunque el candidato no habló de expropiación, no solo Ardila, sino todo el establecimiento lo vio como una amenaza y muchos empresarios se metieron la mano al dril para reforzar las campañas de derecha. Sin embargo, el asunto es tan delicado que Asocaña y Petro acordaron reunirse la semana entrante con el objeto de que el candidato explique en forma detenida el alcance de su propuesta.