Durante varios años, los colombianos -acostumbrados a casi una reforma tributaria cada dos años que era aprobada en diciembre mientras estaban distraídos en las fiestas navideñas- esperaban ya con resignación el Día de los Inocentes, es decir, el 28 de diciembre, para que se anunciara la firma presidencial que convierte a los proyectos aprobados en el Congreso en leyes la República.

Esa costumbre que se volvió tradición era aprovechada para equiparar el apretón al bolsillo que implican los impuestos con la conmemoración de esa fecha de las inocentadas.

Sin embargo, en esta oportunidad ocurrió algo distinto con la reforma tributaria del presidente Gustavo Petro: no se esperó a diciembre, sino que su aprobación en el Congreso de la República se dio el 17 de noviembre.

En consecuencia, es aún más curioso que ya ha pasado casi un mes y el mandatario todavía no estampa su rúbrica en el documento con las novedades que ahora tendrá el Estatuto Tributario.

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Es así como, surge el interrogante de si el presidente Petro entraría en la misma tendencia de sus antecesores, de dejar para el Día de los Inocentes el anuncio de que ya la reforma tributaria es ley, lo que solo se dará si él firma lo aprobado en el Legislativo.

En este contexto, han surgido varias explicaciones (poco claras) acerca de la razón de la demora del mandatario en estampar su firma en la reforma tributaria. El ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dijo que esa tarea podría cumplirla Petro en esta semana. Pero no se puede olvidar que la reforma tributaria tuvo muchos cambios en el trámite que surtió en el Congreso de la República, lo que llevó a algunos opinadores a expresar que, probablemente, el presidente podría objetarla. Claro está, ante los pocos días que quedan para que culmine el año, el gobierno probablemente no se arriesgaría, pues las normas -si se firma el documento- tendrían que entrar en vigencia el 1 º de enero de 2022.