El testimonio ante la JEP de Carlos Antonio Lozada, el excomandante de las Farc que confesó haber coordinado el asesinato de Álvaro Gómez, no agregó casi nada a lo que ya se sabía: que lo ordenó el Mono Jojoy, que tres de los cuatro exguerrilleros que ejecutaron el operativo están muertos y que nadie sabe dónde está el único sobreviviente. Sin embargo, todavía hay un cabo suelto, Piedad Córdoba dice que ella habló con el asesino sobreviviente y que este le contó los detalles del magnicidio. Córdoba y Lozada se odian, pues se supone que ella los amenazó con contar si ellos no confesaban. Ahora que los dos coinciden en que hay un solo sobreviviente, si ella ayuda a encontrarlo, se aclararían muchas cosas.