Turquía ordenó a los habitantes de 31 ciudades quedarse en casa durante 48 horas, a partir de medianoche, para intentar atajar la propagación del nuevo coronavirus. La orden de confinamiento permanecerá en vigor hasta el domingo a medianoche, y afecta entre otras a Estambul y la capital, Ankara, explicó el ministerio de Interior en un comunicado.
Turquía ha registrado 1.006 decesos y 47.029 casos de covid-19, la mayoría en Estambul -donde viven 15 millones de personas.
El ministro de Salud, Fahrettin Koca, dijo en una conferencia de prensa en Ankara que 4.747 contagios nuevos y 98 muertes se registraron en las últimas 24 horas. Según los últimos datos, se han aplicado más de 300.000 pruebas en un país de 83 millones de habitantes. Recientemente, la gestión de la epidemia provocada por covid-19 en Turquía ha aumentado la tensión entre el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan y los ayuntamientos de las principales ciudades del país, en manos de la oposición. El alcalde metropolitano de Estambul, Ekrem Imamoglu, al que algunos sitúan como contendiente del presidente turco en las elecciones de 2023, exigió medidas más drásticas para detener el contagio -que se concentra en la ciudad del Bósforo-, mientras Erdogan insiste en mantener abierta la producción para evitar mayores daños a la frágil economía turca. Además, el ministerio de Interior ha bloqueado las cuentas bancarias establecidas por varios ayuntamientos opositores para recoger donaciones que permitan hacer frente a los efectos de la pandemia.
El pasado lunes, los ayuntamientos de Estambul, Ankara y otras ciudades anunciaron que empezarían a recibir donaciones para ayudar a la población más desfavorecida. “Dada la magnitud de la crisis, hemos predicho que [la respuesta] podría exceder nuestros presupuestos”, explicaron 11 alcaldes opositores en un comunicado. Sin embargo, horas después, el presidente Erdogan puso en marcha su propia campaña de “solidaridad nacional”, que en apenas tres días ha recaudado más de 150 millones de euros a través de donativos de políticos y empresarios. El mandatario islamista acusó a los alcaldes opositores de pretender crear “un Estado dentro del Estado” y de llevar a cabo una campaña ilegal que excede sus competencias.