La pandemia le cambió la vida a Esperanza López Cardona –41 años, técnica en administración de empresas y madre cabeza de familia–, y a sus dos hijos. Hace poco recibió la llamada que tanto estaba esperando desde que escuchó la noticia de los subsidios otorgados por el Gobierno para comprar vivienda que no fuera de interés social. Tenía unos ahorros que había reunido con ayuda de su hijo mayor. Eran casi suficientes para la cuota inicial. “Tuve que trabajar duro y alcancé a completar el resto mientras terminaba los trámites para acceder al subsidio”, recuerda. Lo primero que hizo fue buscar un apartamento que se ajustara a su presupuesto. “Lo encontré en un sitio espléndido al occidente de Bogotá, en donde seguro mi vivienda se va a valorizar”, agrega.

El siguiente paso consistió en reunir todos los papeles requeridos para el trámite. “Para acceder tanto al crédito como a los subsidios había que tener toda la documentación en regla y realmente fue una tarea fácil para mí”. Entregó todos los documentos al banco y esperó, pacientemente, los resultados del estudio de crédito. Estaba junto con sus hijos el día en que llamaron para decirle: “Señora López, el crédito de su nueva vivienda fue aprobado”. Todos gritaron y se abrazaron. ¡Tenían casa propia!

El crédito otorgado fue por 126 millones de pesos, diferido a varios años en cuotas mensuales de 1.250.000 pesos. “Pero yo solo tengo que pagar casi 800.000 pesos mensuales, porque el resto los paga el Gobierno”, dice ella. “Ahora, el dinero que tenía previsto para la cuota lo puedo utilizar en la universidad de mi hijo. ¡Estoy feliz!”. Las coberturas están disponibles hasta el año 2022 o hasta que se agoten las existencias, según ha explicado el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Territorial. Beneficiarios como Esperanza recibirán mensualmente 439.000 pesos durante los primeros siete años del crédito.

Lea también Cómo vivir mejor en las grandes ciudades