Camilo y Yamil Suárez Testimonio: Patricia Suárez, hermana Éramos ocho hermanos, ahora quedamos seis. Somos de Leticia y nuestros padres viven lejos, en el área no municipalizada de El encanto en la comunidad de San Rafael. Para contactarlos tuvimos que mandarles razón con un señor que tiene teléfono por allá. Mi papá tiene 78 años y mi mamá 62. Ellos fueron donde el señor a esperar la llamada. Nos comunicamos y les contamos lo de Camilo...

Camilo Suárez hizo una llamado al Gobierno nacional días antes de contraer el coronavirus para que se le brindara mayor atención a la población del Amazonas. Foto: Cortesía. Era el mayor. Camilo Suárez tenía 44 años y era diputado de la Alianza Verde. Antes de enfermar, denunció la falta de atención médica y el abandono institucional en el Amazonas. Hizo videos y llamó la atención del Gobierno Nacional. Pero luego se puso mal y estuvo esperando como una semana a que fueran a atenderlo en su casa, en Leticia. Nunca llegaron. Él era enfermero, conocía muy bien los síntomas del covid-19. Además, su hija también estudia enfermería. Se agravó y un amigo lo llevó al hospital, pero ya sin signos vitales, muerto. Ahora dicen que en el hospital le hicieron la prueba y sí, pero ya cuando estaba muerto. La ambulancia apareció cuando su amigo ya lo había llevado al hospital.

Luego le hicieron las pruebas a toda la familia y resultaron negativas, solo su hijo menor salió positivo, y le están haciendo seguimiento. Camilo murió el ocho de mayo. Hemos tenido que vivir el duelo así, a la distancia. Yo estoy en Bogotá. Y luego lo de mi hermano Yamil. Él tenía mucha dificultad para respirar y venía enfermo desde antes de que Camilo muriera, pero con la noticia empeoró. Vivía del lado peruano, en un pueblo llamado Caballococha. Tenía mucha dificultad para respirar y malestar general, en fin, todos los síntomas del covid-19. “Ahora dicen que en el hospital le hicieron la prueba y sí, pero ya cuando estaba muerto. La ambulancia apareció cuando su amigo ya lo había llevado al hospital”. Las medicinas de Yamil fueron las plantas de la selva. Se agravó y lo llevaron al hospital, le hicieron la prueba y salió positivo. Desde Bogotá, con apoyo de amigos, acudimos a la Cancillería solicitando que fuera trasladado a Leticia, pero fue imposible. La situación del lado peruano es peor porque son poblaciones muy alejadas. La salud allá incluso es más deficiente que la de Colombia. Yamil fue hospitalizado el viernes y el domingo la esposa nos dijo que los médicos necesitaban un suero urgente, porque él no podía comer y tenía los pulmones bastante dañados. Se necesitaban cosas muy básicas, tanto que mi hermana las consiguió en la droguería en Leticia. Pero no estaba bajando embarcaciones por el río. Supimos de un bote que iba a Tabatinga y mandamos los medicamentos, pero el bote salió el martes y fue demasiado tarde. Yamil no aguantó, cuando el bote llegó ya había muerto. Fue el 26 de mayo a los dos de la mañana. Era pescador. Dejó a su esposa y dos hijos de siete y dos años.

Yamil Suárez vivía en Caballococha, Perú. Su familia describe que la atención para los enfermos de covid-19 es igual de precaria a ambos lados de la frontera. Foto: Esteban Vega La Rotta / SEMANA.

Y otra vez: dos semanas después de la muerte de Camilo tuvimos que volver a mandar buscar a nuestros padres, pedirles que fueran a esperar la llamada para tener que contarles que su otro hijo también había muerto.