Ganar el Tour de Francia, no es un cuestión de dinero, es cuestión de honor. Ya lo han dicho los mismos ciclistas: lo más importante es vestir el maillot amarillo a la llegada a París, tomar champaña por los Campos Eliseos con el arco del Triunfo como telón de fondo y, sobre todo, quedar en la historia de la competencia ciclística más importante del mundo. Sin embargo, detrás de ese discurso, está la realidad de un premio monetario que, si bien es significativo, no puede llegar a compararse con los que se entregan en otras disciplinas deportivas, que son mucho más rentables.

Amaury Sport Organisation (A.S.O.), la empresa que organiza el Tour, anunció que para esta edición se mantiene una bolsa de premios de 2,3 millones de euros. El dinero no se desembolsa solo en función de la clasificación final, sino que en cada etapa se entregan bonificaciones dependiendo de la posición en que acabe el corredor y el maillot que lleve puesto.

La cantidad, que equivale a 10.000 millones de pesos, es poca cosa si se compara con los 15 millones de euros que anualmente recibe cada equipo de fútbol solamente por participar en la Champions League o con los 20 millones adicionales que recibe el campeón. Esa desigualdad demuestra que aunque el ciclismo es uno de los deportes más duros que existen, la retribución económica no es la mejor.  No obstante, el Tour es de lejos la carrera que más premios reparte en el universo de las bicicletas. En las otras dos carreras de tres semanas, la Vuelta a España y el Giro de Italia, la bolsa total de premios es de 1,1 y 1,5 millones de euros, respectivamente. La repartición de los premios Los 2,3 millones de euros en premios del Tour de Francia 2020, se distribuyen de la siguiente manera. 1,12 se reparten según los resultados de la clasificación general: el ganador del Tour se embolsará 500.000 euros, mientras que los dos ciclistas que completen el podio ganan 200.000 y 100.000 euros, respectivamente; el cuarto recibe 70.000 euros y el quinto 50.000. Los premios se van reduciendo hasta la posición 20, de ahí en adelante, hasta la posición 160, los pedalistas que culminan la carrera reciben, cada uno, 1.000 euros.

El resto de la bolsa, poco más de 1,1 millones de euros, está destinado a las clasificaciones de los diferentes ‘maillots‘ –puntos, montaña y clasificación juvenil–, a la clasificación por equipos, las etapas y las bonificaciones. 

EL COLOMBIANO EGAN BERNAL, CAMPEÓN DEFENSOR Y LÍDER DE LOS JOVENES, AL FINALIZAR LA NOVENA ETAPA DEL TOUR. FOTO: AP En cada etapa se reparten 28.650 euros, lo que supone para la A.S.O. un desembolso final de 601.650 euros tras las 21 jornadas. Ganar una etapa tiene una recompensa de 11.000 euros para el ganador, 5.500 para el segundo clasificado y 2.800 euros para el tercero. En cada jornada, los primeros 20 en llegar reciben premios.

En las otras clasificaciones hay recompensas para los tres primeros puestos: tanto en la clasificación por puntos –el maillot verde– y en la del rey de la montaña –el maillot con puntos rojos–, el ganador recibe 25.000 euros de premio; mientras que el segundo y el tercer lugar reciben 15.000 y 10.000 euros respectivamente. En cuanto a la clasificación juvenil –el maillot blanco, donde compiten los menores de 26 años–, el ganador recibe 20.000 euros y por cada etapa en la que haya llevado el maillot se añaden 300 euros adicionales. El segundo puesto en esta categoría se premia con 15.000 euros y el tercero, con 10.000. 

Finalmente está la clasificación por equipos. El equipo que queda primero en cada etapa se lleva 2.800 euros y al final de la clasificación, la escuadra que haya ganado consigue 50.000 euros. Las otras que completan el podio se llevan 30.000 y 20.000 euros cada una. Un deporte colectivo Sin embargo, esto no quiere decir que el campeón del Tour se lleve todo su premio para su casa. Un ejemplo es lo que sucedió el año pasado con Egan Bernal, campeón del Tour de Francia. Aunque el colombiano consiguió un premio total de 521.000 euros por la clasificación general y la camiseta blanca de mejor joven, la mayor parte de ese dinero se reparte entre todos los ciclistas del equipo y, según la revista Cycling, el cálculo del premio final para Bernal pudo ser, más o menos, de 100.000 euros. Algo que palidece frente a premios de deportes como el golf y el tenis. Ese premio individual, que se vuelve del equipo, es un reconocimiento al esfuerzo de quienes se encargan de la alimentación, de desgastar a los rivales, de controlar la carrera o de imponer el ritmo en los momentos complicados. De hecho, en diferentes oportunidades, ciclistas como Nairo Quintana o el mismo Egan Bernal han repetido en diversas ruedas de prensa que no hay un deporte más colectivo que el ciclismo porque para alcanzar un lugar en el podio hay todo un trabajo que, para el público en general, es invisible.