Título original: Up in the Air.Año de estreno: 2009.Dirección: Jason Reitman.Actores: George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman, Amy Morton, Melanie Lynskey.Si fuera necesario definir el tipo de películas que hace el cineasta norteamericano Jason Reitman, lo mejor sería decir que se trata de películas relevantes. De sátiras dramáticas que en verdad vienen al caso, que en verdad nos hablan del mundo que tenemos hoy enfrente: el reino de las corporaciones, los motivadores y los descreídos es el escenario de la incómoda Gracias por fumar (2005); el planeta en el que los hijos saben lo mismo de la vida que sus padres es el sitio en el que sucede la conmovedora Juno (2007), y ese frío lugar sin límites gobernado por máquinas pensadas "para ahorrar costos", que sin embargo sigue siendo habitado por las mismas esperanzas de siempre, es el espacio en el que ocurre la estremecedora Amor sin escalas (2009). He aquí, antes de continuar, otra pequeña nota sobre esos salvajes que ponen los títulos en español, esos personajes misteriosos que alguna vez fueron capaces de ponerle La locura está de moda a Bananas o que llamaron Dos extraños amantes a Annie Hall sin pagar ninguna condena. ¿Qué caras tendrán? ¿Cómo, cuándo y por qué llegarán a inventarse semejantes barbaridades? ¿No hay por ahí títulos vendedores que, de paso, tengan que ver con las películas? Veamos el caso de la obra que nos ocupa: lo más grave de que el nombre que le han puesto en castellano, Amor sin escalas no tenga nada que ver con el nombre en inglés, Up in the Air es que puede hacerles pensar a los incautos que el largometraje tiene algo de comedia romántica. Y nada más alejado de la realidad.Up in the Air tiene sentido del humor, por supuesto, y algo habla del amor que redime, pero en realidad es el durísimo drama de un profesional del despido, el pragmático, metódico, cuadriculado Ryan Bingham (al que se acomoda, sin problemas, la personalidad cinematográfica de George Clooney), que un buen día se da cuenta de que la vida no sería la vida si nunca se nos saliera de las manos: que perdemos demasiado tiempo tratando de recobrar una comodidad que no teníamos, que el corazón hace, por nosotros, lo que no sabemos que queremos. Gracias a una recién graduada que quiere cambiarlo todo en la empresa en la que trabaja, y a una mujer misteriosa que juega con sus mismas reglas, el resignado señor Bingham se entera de que su rutina, que sucede entre aviones, hoteles y salas de juntas en las que debe "dejar ir" a empleados que jamás lo han visto, es sólo una fachada: que el cínico es un hombre frágil que baja la guardia cuando se enamora.Up in the Air tiene un tercer acto devastador, y quizás un poco aparatoso y un poco tramposo, pero se vale de escenas, de diálogos, de personajes memorables para llegar hasta allá. Y lo más probable es que el espectador salga del teatro con la esperanza de que su protagonista se salve a sí mismo al día siguiente. Y eso, que la película siga en las cabezas que la vieron, es todo un logro.   **** Excelente ***1/2 Muy buena *** Buena **1/2 Aceptable ** Regular * Mala