El gran hito fotográfico de la Guerra Civil española es la foto de un miliciano republicano que cae abatido en el campo de batalla. La captó Robert Capa con su cámara Leica el 5 de septiembre de 1936, cuando comenzaba el conflicto, y se publicó el 23 de septiembre de ese año en la revista francesa Vu.El tema vuelve a llamar la atención porque esta semana se comenzó a publicar en Estados Unidos y España algunas de las más de 3.000 fotografías inéditas de la Guerra Civil española que tomaron Capa, su novia Gerda Taro y su colega David Seymour, y que recientemente habían aparecido en México. De acuerdo con su biógrafo Richard Whelan, de Capa se conservaban 500 fotografías de la Guerra Civil española, lo que explica la importancia de este hallazgo. André Friedmann (el verdadero nombre de Capa) tuvo una breve y agitada vida. Enamoró a Ingrid Bergman, saltó en paracaídas, bebió con Hemingway. Sus imágenes del desembarco de Normandía consolidaron su fama y a los 40 años murió en su ley: en la guerra de Indochina. El misterio de los rollos recuperados comenzó en 1940 cuando a manos del general mexicano Francisco Javier Aguilar González, entonces diplomático en París, llegaron tres cajas donde Capa había guardado 127 negativos que abandonó en Francia cuando huyó a Estados Unidos en 1939.A comienzos de los 90, cuando Aguilar murió, los familiares encontraron las cajas. La cineasta Trisha Ziff les hizo la cacería a los rollos y contactó a los descendientes de Aguilar González. Tras una serie de acuerdos legales, estos llegaron al Centro Internacional de Fotografía de Midtown Manhattan, en Nueva York, que fundó Cornell, el hermano de Capa. Este hallazgo no sólo enriquece el catálogo de Capa, sino que también podría ayudar a esclarecer una polémica. ¿La foto del miliciano que cae es real o se trata de una puesta en escena destinada a motivar la causa republicana? Se presume que el miliciano se llama Federico Borrell García porque así lo identificó Mario Brotóns Jordá. Sin embargo, este se refirió, casi 60 años después, a acontecimientos que había vivido cuando era casi un niño. Entre las dudas que genera la foto están las tres versiones que dio Capa acerca de cómo tomó la foto. El historiador italiano Piero Berengo Gardin señaló que, de acuerdo con la tira del negativo, aparece primero la foto del impacto y luego otra en la que Borrell saluda junto con otros milicianos. Cuando se superponen las fotografías que publicó Vu, en la que dos milicianos caen casi en un mismo momento, Pagni dice que el desplazamiento de la cámara fue mínimo, como si estuviera sobre un trípode. Además, la cámara Leica de la década del 30 tiene un sistema de avance de la película que impide realizar secuencias rápidas. Whelan duda que un reportero tan honesto se prestara a un montaje, así fuera para promover la causa republicana. Además, agrega, si diera lo mismo una foto auténtica o simulada, ¿qué sentido tenía arriesgar la vida en el campo de batalla? Es probable que las 3.000 fotografías ayuden a esclarecer el misterio. Por ahora valen las palabras del 'blogger' español Santiago Navajas: "El 5 de septiembre de 1936 Francisco Borrell recibió dos disparos. El primero, por la espalda, lo mató. El que recibió de frente lo inmortalizó".