La muestra no es una ilustración de lo que puede ser un pájaro volando, ni tampoco intenta representar el significado de la expresión 'A vuelo de pájaro'. El nombre lo eligió el propio Luis Fernando Roldán precisamente porque existe una tendencia a explicarlo todo a la ligera. "Siempre quieren que explique mi obra o mi vida 'a vuelo de pájaro' y es imposible. Es una expresión común, una constante. Sería bueno cuestionarse si los grandes problemas del mundo se pueden resolver así", dice el artista. La elección del nombre también corresponde a su objetivo: que el espectador pueda mirar la obra de arriba hacia abajo, o viceversa, sin que llegue a encontrar nada específico. Su intención no es establecer una secuencia con obras anteriores, pues no quiere volverse reiterativo, y las 15 pinturas que conforman la exposición son el resultado de su último año de trabajo, aunque ni él mismo sabe si las volverá a retomar en un tiempo.Pero sí hay elementos que prevalecen en su obra, además de su evidente trabajo dentro del arte abstracto. "Más que de la parte formal me preocupo por trabajar relaciones como el amor y el odio, el equilibrio y el desequilibrio o entre amar y detestar", dice Roldán. Y en esta serie eligió ciertos elementos, 'figurines' como él los llama, que están presentes en sus cuadros para simbolizar estas contradicciones. "Me interesa desde lo infantil hasta lo diabólico. Símbolos como muñequitos que hacen parte de la tela de un uniforme camuflado militar son infantiles pero a la vez violentos. Un conejito es inocente pero a la vez malévolo, peligroso, nos puede matar".Estos 'muñequitos' también tienen otra función en sus pinturas: "A veces, cuando no he terminado mi obra y sólo tengo, por decir algo, un paisaje amarillo muy lindo, no puedo concebir que éste sea perfecto y por eso necesito que esos muñequitos aparezcan y dañen todo. El agrado se convierte en desagrado, y eso es lo que me propongo". A la vez la aparición de estos elementos le permite a Roldán nuevos parámetros en la composición: "Mi idea es que la imagen siempre esté corriendo, no quiero focalizar la mirada en un punto fijo, quiero que mis obras saquen al espectador. Hay ciertos elementos que pueden ser figurativos y de repente se vuelven abstractos". En este sentido Roldán afirma que cada uno de sus cuadros es una aventura en la que siempre sabrá su límite. Sus 'muñequitos' no se convertirán en mujeres desnudas porque sí, ni tampoco recurrirá a percepciones que salen de la nada. Para él la clave de su trabajo se debe a un balance entre el reconocimiento y el instinto. Al respecto el artista concluye: "Yo puedo decir que la pintura es el resultado de lo que uno es. Es el reflejo de una posición ante la vida". La exposición 'A vuelo de pájaro' estará abierta en la Galería El Museo, de Bogotá, hasta la última semana de octubre.